Dia 38

Pfff me lleva la verga voladora..

Es lo que pensé al ver la fecha en la factura de las lavasolas, ya han pasado 6 semanas desde que deje Querétaro, por motivos laborales-personales, sonara a cliché pero él tiempo se me fue realmente rápido, aun recuerdo mi temor al pensar que llegando aquí lo primero seria ver violencia, matanzas, balaceras y demás violencia todo infundido por lo medios de comunicación, el mismo tiempo que llevó sin ver tv, y es bueno por que EH leído mucho, bastante y me agrada, como también me agrada él hecho de estar solo, pensar en todo lo que me ha pasado los últimos meses, las vueltas que ha dado mi vida, que cuando estuve en la cima caí de cara, él subir de nuevo poco a poco y me volvieron a dar una patada en él culo, ya perdí la cuenta de ello.

Pero veanme ahora, lejos de todo y todos, me siento en paz, la rutina o la vida que hice (estoy haciendo), me gusta.

La gente que EH conocido aquí me ha abierto las puertas de su casa, me han hecho sentirme un miembro más de su familia.

Las mujeres que he conocido, y EH compartido tiempo con ellas, me hacen sentir especial, saber que en él fondo pero muy en él fondo aun hay restos de sentimientos y que tardare en volver a creer en alguien, pero no llevo prisa dejemos que las cosas sigan su ritmo.

Elizabeth inconsientemente me hace saber él buen partido que soy, pero eso no me importa, honestamente no importa por ahora.

Pronto llegaran mas roomies a la casa, 4 más para ser exactos, eso se rumora.

Pero yo ya tengo mi cuarto y sólo hay una cama, así que se hagan bolas en los 2 cuartos restantes jajaja, esperó se acoplen a mis pedas de madrugada y él olor a cigarro.

Pero bah, solo restan un par de días, aun no hay fecha de regreso pero siento que sera pronto.

Honestamente hoy no sabía que escribir, deje que lo primero que viniera a mi mente plasmarlo aquí.

Bueno ya estuvo por hoy.

Todo se acabo...

Mi padre llegó, me encerró en un cuarto, comenzaron a salir sonidos de su boca. Yo ya sabía. El amor de mi vida estaba muerta. A los niños los enseñas a lidiar con la muerte con los gatos, con el pececito dorado. Flushhh y bye, compras un pececito nuevo, y ya. Pero al amor de tu vida no, no puedes ir y comprar otro, como si fueran chicles, o manzanas, o servilletas. Estonoestápasandonoestápasandonoestápasando.
Habrían de encontrarse métodos más efectivos. Todo lo que podía pensar ese día era en por qué élla, y por qué no el. Estoy convencido de que eso me hace una mala persona, desear la muerte de otro en intercambio. Brrrr. Vamos, ¿de qué se trata? ¿Jugamos volados? Y así como años antes soñé a mi bisabuela, al poco tiempo la soñé a élla, ¿Se acuerdan de un juego de Bugs Bunny para Nintendo? Sí, yo sé, demasiado retro para ustedes jóvenes generaciones. Cuando soñé a mi bisabuela, la iba persiguiendo saltando sobre los cuadritos de las zanahorias. Nunca la alcancé. En algún punto estaba en la panadería de la esquina de la casa de mi abuela. Yo la veía por un telescopio, se acercaba, me besaba, y me decía adiós. A élla no. Lo único que recuerdo es que la encontraba entre una multitud, se acercaba a mi, y ls abrazaba. Sentí su cuerpo, lo olí, y su aroma era exactamente el mismo desde mi primer recuerdo, el mismo que acompañó todos los cuentos donde fuimos protagonistas. Sentí sus manos rasposas sobre mi cara, su respiración casi enfisémica, su mirada cansada y el calor de su pecho. La sentí tan absolutamente mia como siempre fue. Nunca tuve rival. Un día antes de su muerte la vi. Y me despedí de élla con un beso, un beso nada más, como si fuera una conocida, un compañero de trabajo, un equis en mi vida. Los sueños son estúpidos porque se sienten reales. Qué pinche broma de mal gusto

De verdades absurdas...

Se dice que, dentro de un sueño, aquello que se imagina como una eternidad transcurre realmente en muy pocos segundos. También se dice que toda tu vida pasa frente a tus ojos justo antes de morir. Yo no defendería con certeza alguna de las teorías anteriores: he aceptado que ninguna causa es lo suficientemente buena para luchar por ella. De cualquier manera, sí puedo afirmar que el cambio en el fluir del tiempo es siempre la primera señal de que estás dejando la realidad. Quizás éste comience a escurrirse de tus manos en una huída legendaria que te hará correr tras de él; sentirás que debes apresurarte, pues una vida no será suficiente para cumplir todo aquello que has prometido. O quizás, de pronto todo se mueva más y más lento, hasta detenerse en el reflejo de una mirada. Tal vez, en algún momento, el tiempo deje de existir: de golpe, sin más. Pero los cambios de ritmo, están fuera de mí control. Las concepciones de temporalidad que me rigen son poco menos que un capricho ajeno. Más nada de esto importa ya: saltaré de cualquier manera, saltaré porque no hay más qué hacer. Sólo ahora comprendo lo ridículo de esta situación. Lo triste es que ni siquiera me gustabas al principio. Me gustaba que te gustara. Me gustaba cómo me mirabas: con respeto, con admiración, con todas esas cosas que yo no era capaz de ver en mí. Adoraba ser adorado e idolatrado por alguien con peores complejos de inferioridad que los míos. Me enamoré de tus ojos, de lo que veía en ellos y supongo que en algún momento me enamoré también de ti. Siempre supe que seríamos algo platónico. Hasta cierto punto, creo haberme asegurado de mantener lo nuestro así: la imposibilidad nos haría trascendentes, lo no consumado nos purificaría. La verdad, temía lo que pasaría si no te mantenía a cierta distancia. La verdad, si te acercabas más de lo planeado no sabría qué hacer. Siempre prefiero la certeza de una frustración a la duda de una realidad. Pero comenzamos a planear. Comenzamos a soñar una vida entera que sabíamos jamás se lograría. Creamos historias, personas, situaciones, hogares ocultos para resguardar la esperanza. Nos gustó jugar a lo imposible y nos enviciamos en los simulacros e imitaciones. Creo que entonces perdí el sentido del tiempo. A la noción del tiempo le seguirían los conceptos de distancia, espacio, razón y lógica. Un sí significaba no y una barrera sólo lograba acercarnos más. La gracia del inconsciente es que lo distorsiona todo y encuentra una forma de transformar la realidad en una ilusión perfecta. Me asumí como un títere y acepté moverme con las pautas de alguien más. ¿De quién? Sigo sin estar seguro. Eventualmente el sueño te destruye y la falta de objetividad termina por volverte loco: comienzas a querer aquello que ya habías aceptado jamás tener. Y terminas arrinconado al aire libre, con vértigo, con un irremediable impulso de huir. Y saltas. Como único gesto de claridad saltas. Se dice que, dentro de un sueño, aquello que se imagina como una eternidad transcurre realmente en muy pocos segundos. También se dice que toda tu vida pasa frente a tus ojos justo antes de morir. El problema es que no sé ya si he pasado una eternidad o un segundo cayendo. El problema es que no sé cuál vida veré antes de morir. Sólo espero no estar pensando en ti cuando el tiempo desaparezca

Sueños

Me dieron ganas de escribir, hoy que perdí el sueño. Siempre pierdo el sueño en hoteles, más cuando de antemano sé que debo dormir menos de mi cuota normal: 8 horas. Ojalá fuera de paso, pero es un triste City Express. Entre que soñaba y que daba vueltas en la cama, en ese estado entrañablemente soporífero, donde sientes el sueño recorrerte despacio por todo el cuerpo, dejándote disfrutar una languidez envidiable, tuve que ponerme a pensar, desgraciadamente. Luego prendí la computadora, y ando tratando de armar éste post a base de muchos sueños, de ésta noche y de muchas, quizá de años. ¿Se han puesto a pensar qué están completamente solos?. No sé exactamente en qué momento empecé a estarlo. Pero hoy definitivamente lo estoy. Quizá la única diferencia entre ser niños y adultos, es que comprendemos como engañarnos, como olvidar preguntar, cómo conformarnos, cómo discernir entre sueño y realidad. Mi primer sueño idiota fue aquella niña de cara perfecta, que conocí a los 8, o 9. Creo que se llamaba Denisse. No estoy seguro, pero todavía recuerdo sus delicados caireles negros casi azulados, que peinaba con un listón rojo precioso. Si la veo pasar algún día por la calle, no nos recordaríamos mutuamente. Ella menos a mí. El día que encontré los huevos, tan escasos a esa edad de enviarle unos chocolates a través de un amigo, no estuvo en su salón. Luego pasaron muchos días y tampoco estuvo. Le terminé regalando los chocolates a mi amigo. Se había ido. Se fue el amor de mi niñez. Me dejó con mis chocolates y toda mi debutante ilusión, pensando, aventado a mi suerte en el escalofrío tijuanense de sus recreos de viento frío con sol, pensando qué había podido suceder. Definitivamente busqué ayuda, no podía acabar así. Pero cualquier adulto respetable me daba explicaciones mediocres: ya vendrán otras, así pasa, hay miles de niñas. Aplastar los sueños. Me enamoré de muchas niñas, que con los años desarrollaban características infames: senos, curvaturas perfectas y juveniles, cinturas heterogéneas, piernas sedosísimas bajo faldas cuadriculadas, tacones, maquillaje. Uf. Cada año qué pasaba se ponían mejor y más deseables. Les pude llamar ninfas entonces. Con algunas hubo cosas rescatables, con otras simplemente cosas. A pesar de que todo estaba tan devaluado para mis años post-pubertos, seguía soñando con sus nuevos cuerpos, quizá con penetrarlas o perpetrarles los combos más indecentes que el intercambio de películas porno me había podido presentar. Venirme en su boca quizá, como un negro lo hacía con una trigueña en un video que vi más de cincuenta veces, mismo que estaba grabado en una computadora, en la clase de informática de secundaria. Pero siempre soñé con Denisse, con caminarla por algún paraíso terrenal, con reírnos columpiándonos en alguna jungla tropical. Y con amarla, y tocar sus caireles negros, con que me diera un beso con sus ojos abiertos, tan grandes. La vida te enseña a llorar por sueños que se deshacen. Porque los hombres también lloramos, ¿saben?. Uno ya no llora por las ninfas, sino por las Denisse que crees encontrarte, enajenarte y hacer eternas. Que se van, o simplemente les dices adiós porque no son quien pensabas. Porque prefieres jugar a cazar curvaturas perfectas y juveniles, en lugar de invertirle más aspavientos a quien definitivamente no te hace sentir más y más solo. Y te vuelves por periodos cortísimos un Serge Gainsbourg local, bohemio y ebrio, enamorando incautas para sentirte un poco más digno, para evitar pensar en tu sueño, y dejar de delatar tu falta de huevos, pero eres irremediablemente un soñador en huelga. Después, sigues buscando a Denisse. Pero ya tienes un auto, una vida, un empleo, y hasta unas responsabilidades. Quizá hasta ya viajaste un poco por el mundo, y te besuqueaste unas francesas con olor a pastel. Quizá también te las cogiste, o, ¿por qué no?, ahorraste unos Euros y le pagaste a un par de putas en Madrid para que te negaran simultáneamente la existencia de tus sueños. Quizá hasta tienes una relación seria, o dos. Pero todo es lo mismo. Ya las guapas y dulces niñas de la pubertad, sólo están buscando un semental que se quiera casar con ellas, y hacerlas olvidar sus puterías nombrándolas señoras. Hace unos días, me encontraba con un amigo, que me platicaba de un gran embrollo, pero grande, con su mujer. Y me decía, dulcemente, que la iba a perdonar, porque era el amor de su vida. Porque eran almas gemelas, porque con los años el amor era más que un par de tetas, era platicar hasta el amanecer, sentirse coincidir en temas esencialísimos. Era saber que no podrías encontrar alguien mejor. Y lo más importante, sentirse amado con la misma intensidad con la que amas. Y me sentí completamente solo. Y entonces pensé tanto en tí Denisse

¿sueños casi reales?

Casi siempre comienza en la cocina. A veces en la terraza y pocas ocasiones en el jardín, a mitad de una reunión. Ella está ahí, siempre está ahí. Al principio siento la misma sorpresa, la misma emoción, la angustia y la felicidad contenida. A veces me acerco a ella y cuando me ve, me abraza y me besa como si fuera lo más normal del mundo. Yo actúo de la misma manera; la beso alegremente y le pregunto cualquier cosa. La respuesta no me interesa, sé lo que va a decir –porque es lo que yo deseo que diga-, lo único que quiero es ver sus ojos iluminarse al hablarme. Ver su rostro llenarse de vida, llenarse del reflejo de mi vida, de la vida que le he dado. Otras veces me mira de lejos y me ignora. Hago lo mismo, torturándome pero saboreando lo que vendrá, sabiendo que dentro de unos momentos me acercare a ella, pondré mis manos sobre su rostro y diré: “Te extrañé”. Sólo eso. Pero siempre, sea cual sea el contexto, el sentimiento es el mismo: pena. Mí pena, la suya. El dolor de lo que se perdió. No importa cuanto lo desee y cuantas veces lo reviva, siempre el final es el mismo; siempre llega un momento, mientras la abrazo, en que no puedo más, en que no quiero más. Es entonces cuando despierto, cuando decido despertar. Odio ese momento, el momento del falso despertar porque, por unos instantes, por una eternidad, aún puedo sentirla, sentir su amor sobreimpuesto a la realidad, una realidad en la que no tiene lugar. A las personas les gusta pensar que los peores sueños son las pesadillas, los mundos oníricos horribles, atemorizantes. Es un error; existe un tipo de sueño aún peor: el sueño lúcido, el sueño en donde sabes que estas soñando, cuando estas consciente que todo es producto de tu imaginación; sueños en donde puedes controlar a voluntad lo que sucede. Para mi es la peor forma de soñar, porque pudiendo cumplir alguna fantasía, algún deseo básico, cedo a algo que conscientemente he bloqueado y sacado de mi vida; me dedico a soñar un sueño perdido. Ninguna pesadilla se compara a la tristeza de un sueño roto, sobre todo si uno decide romperlo una y otra vez.

Dia 37

Hace mucho tiempo no me llegaban mensajes a mi correo de eso que todos tememos, y mas yo que solo soy un don nadie EB esto de la blogosfera, fan from the hell brrr hasta se me enchino la piel.

Cito textualmente
..."TE QUEJAS DE TODO, NO VALES MADRES Y DICES TENER MORAL Y ANDARTE BESANDOTE CON UNA NIÑA DE 18 AÑOS, QUE TIENE NOVIO PINCHES POCOS HUEVOS QUE NO TE PUEDES CONSEGUIR ALGUIEN DE TU EDAD ES MAS CREO QUE NO SE TE PARA YA PINCHE PUTITO VAS A CHINGAS A TU MADRE..."

hay ternurita miren un lector enojado con la vida que le tocó, y como hoy amanecí mas mamón que de costumbre (mas), me tomare la molestia de contestarte.

Si me quejo o no me quejo es muy mi pedo, lo que haga en mi blog y mis cuentas de twiterr y instagram son muy mi pedo, y si tienes razón me quejó de todo, por que gente como tu que respira y sólo tienes un par de neuronas en la cabeza, si no te gusta ya no me leas, yo no te obligue a hacerlo.

No tengo moral? Hay wey tu serás un erudito del tema, máster entre los máster, yo no obligue a nadie a hacerlo ella lo hizo y como buen caballero que soy le respondí, imbécil.

Yo no me considero infiel, no tengo pareja ni compromisos con NADIE, y si así fuera nunca EH sido infiel es las pocas cosas que me siento orgulloso.

Pocos huevos? Acaso ya me los viste? Verdad que están re bonitos, hay veces que quisiera tomarle una foto, mandarla enmarcar y colgarla en la sala para que cada vez que tenga un invitado presumir la con orgullo.

Y si ni tengo novia, es por que no quiero, es bien chingon andar solo, no niego que me la paso a toda madre con Elizabeth pero de ahí a que seamos algo más que desconocidos que se conocieron al azar no significa que ya andemos, y si me la apachurro es muy mi pedo, y si la vecina también quiso y eso que esta comprometida pues quien soy yo para negarme mi cuerpo necesita mantenimiento.

Vas y chingas a tu madre?
- De verdad no puedes ser algo mas original en tus insultos, que bueno que me recuerdas a mi madre hace un par de días que no hablo con ella.

Pinche gente loca, me cae pero como me divierte, así aprovecho para tener material para escribir.

Hoy fue mi último día en la mañana, pfff y mi ultimo día que viaje a Texas, por ahí debo de tener fotos luego las subo con calma ya que siempre no se pudo comprar mi laptop, y sigo escribiendo desde mi celular.

Elizabeth esta frente de mi , esperando que termine de escribir para ir a cenar unos tacos y si hay suerte yo cenaré algo mas.

Creo que iremos a la santa, un antro de acá pero él solo pensar en la musica que ponen me da mas hueva.

Bueno les escribo mañana

Atmósfera...

Pocas atmósferas me detonan tanto bienestar como el momento de las primeras copas con amigos al inicio de una noche en la que todavía nadie pacta su regreso a casa. Mi mujer estrenando un vestido violable, las mujeres de mis amigos oliendo rico con el pelo todavía húmedo, el abrazo ruidoso de quienes no tienen miedo a sobar una espalda peluda, el amigo valiente que agenda una canción vieja con la esperanza de alentar los buenos recuerdos sin temor a la rechifla. En ese rato a lo mejor no digo nada, pero le doy un trago a lo que tengo, beso a la de a lado o me clavo en las memorias de una melodía añeja mientras confirmo, con mentiras y sin, que aunque adoro mi pasado no podría estar mejor en mi presente. La dicha sin peros vuelve al menos lo que dura una canción. El silencio con la gente ya no me asusta, por un momento no me quiero ir a ningún lado, pospongo las despedidas y alargo la noche hasta donde puedo

El nuevo...

- Creo que he convertido en costumbre eso de treparme a trenes en movimiento. Por alguna razón siempre soy el nuevo, el recién llegado, la flamante adición de un grupo. Supongo que encuentro infinitamente atractivo descifrar códigos existentes, conocer dinámicas e interacciones ajenas y probar constantemente mis habilidades de ajuste y cambio ante cierta situación. O quizás soy un completo huevón que jamás podrá iniciar algo exitosamente y prefiero integrarme a lo seguro y en marcha, no sé. De cualquier manera, no es fácil ser el nuevo: todos te miran raro, te pierdes los chistes privados y no puedes evitar la sensación de estar siendo observado y evaluado muy de cerca. Y juro que no es sólo mi paranoia crónica que siempre me orilla a pensar que todos me odian secretamente. (¡Sí te odian, sí te odian!) Me parece un proceso bastante natural, la verdad; sí hay una fase de prueba, de ajuste de expectativas, integración y naturalización en la que el nuevo integrante del grupo sufrirá de ataques nerviosos constantes al imaginar el rechazo de los demás. Durante este periodo es completa responsabilidad del nuevo suprimir su neurosis, sonreír, verse bonito en la foto y decir a todo(s) que sí. También hay otra opción: podrías hacer caso a tus instintos autodestructivos, subirte al tren en movimiento e intentar cambiar su rumbo, o mejor aún: descarrilarlo. Podrías causar caos y conflicto; intentar derrocar el sistema, destruir lo preestablecido y correr el excitante riesgo de ser expulsado a toda velocidad y arrollado por la locomotora. Pero actualmente estoy medicado, en terapia y bajo cercana supervisión siquiátrica para ese tipo de cosas, así que que simplemente sonreiré

Los daños...

Es difícil cuantificar cuantos días o situaciones hemos perdido, al grado de esperar volver al momento exacto, donde tomamos aquella decisión pendeja, irreversible, poco favorecedora, que nos costó una lana, una vieja (o dos), una calificación, el éxito que vemos con celo en otro que aceptó, que hizo; quizá haya miles de situaciones qué recordar. Hagan el ejercicio.

Yo he hecho miles de estupideces. Es más, sigo realizándolas consuetudinariamente. Creo que entre las cosas que menos me preocupan es fracasar. No porque sea muy exitoso, solamente porque ya no llevo la cuenta de mis fracasos, y eso es suficiente para olvidar que la vida me entregue al final una boleta con "puros dieces", como dproponía mi mamá para negociarme algún nuevo juguete a cambio de algo, que sinceramente, madre, no nos beneficiaba a ninguno de los dos.

En el campo de la estupidez, del riesgo, del fracaso, me considero experto. He hecho todo mal alguna vez: caí, reprobé, repetí, fallé. Hoy tengo unos cuantos años fracasando. Sin embargo, ésta capacidad de nulo asombro al fracaso, la comparo con la de otros fracasados consuetudinarios. Hoy por hoy, mi círculo de amistades cercanas se compone de fracasados como yo. Llega uno a una etapa, por ahí de los casi y más de treinta, donde te das cuenta que la gente no busca nada, sino solo está evitando que se la lleve el tren, la verga, el chamuco o su personaje favorito de horror. Su miedo más característico es a fracasar. A perder. A caer.

Y ahí estoy yo. El que aún no tiene planes de casarse, y no tiene una hipoteca (suicidio financiero popularísimo, tema de otro post). Y me río, y los veo como les llega el atardecer, como ven crecer su cuenta de afores, y como empeñan las alhajas para pagar sus compromisos, sus casas, para que a la cuenta de algunas décadas, digan con tono de campesino enorgullecido de spot de "Solidaridad": ésta casita es mía. Snif.

Y ahí se nos va la vida hermanos. Intentando no caer, ni pensarlo en público. Burlándonos de quien se arriesga, de quien pierde. Y sólo les puedo decir que la vida no vuelve. Que no nos dan una segunda vida, por trabajar sesenta horas semanales, y que, seguramente, su cuenta de Afores se la van a transear unos culeros de cuello blanco. Y esa casa a la que abonan mensualmente, la están pagando tres veces, y beneficiando a un financiero que anda en sandalias en las bahamas, viviendo la vida que le financían con su mojigatez, y con su miedo clasemediero.

No me importa. Seguiré el fracaso sonoro del cual hago gala, a pervertirme en las entrañas de los miedosos. De los empleados y de los que sacan dieces.

Sólo recuerden. No vuelve.

Confesiónes estúpidas...

Dije muchas cosas, recuerdo todas y cada una de ellas. Y siguen siendo tan ciertas ahora como cuando las pronuncie. Te prometí muchas cosas, algunas sin importancia, otras con todo el peso del mundo sobre si. Lo recuerdo, todo. Cuando aquel día, recostados en la cama, te hable de mi pasado, te conté cosas que nunca le había contado a nadie y tu hiciste lo mismo. Después en aquel viaje caótico y triste te mostré con hechos el significado de mis palabras. Cuando me fui de la casa, no me llevé nada, sólo una promesa. Sabía en lo que me metía, sabía que tu no sentías lo mismo que yo. No me importó, estaba consiente de que yo tenia todas las de perder, y de hecho, perdí. Pero eso no tiene nada que ver con aquella confesión, aquel compromiso que adquirí conmigo mismo y que –tal vez por error- compartí contigo. Eras mi última oportunidad, mi último intento. La última vez que me permitiría sentir de esa manera. Cuando has fracasado tantas veces, llega un momento en que es inevitable abrazar la derrota, aceptar que ese no es tu camino y que nunca lo fue, por más que lo intentes. Estaba convencido de eso, sigo estándolo. Y lo he cumplido, clausuré esa parte de mí y puse un cordón de seguridad alrededor. Nada puede atravesarlo, en parte porque yo no lo permito y en parte porque no es algo que pueda suceder por si solo. Y ahí sigue todo aquello, intacto como el primer día; inmaculado, únicamente ensombrecido por el abandono y el olvido. Te dije todo aquello y me escuchaste con pena y –supongo- dolor. Fue un peso muy grande el que puse sobre tus hombros, lo sé y lo siento. Pero no era mentira; si aquello no funcionaba, yo me retiraría definitivamente, me retiraría de todo el exterior, viviendo solamente de lo que llegara cada día, pero nunca, nunca más de aquello que exprimía de ti. Y ha pasado mucho tiempo; tiempo durante el cual he cumplido sin problemas ni lamentaciones. Todo sigue en pie. Pero, ¿Sabes? Hay cosas que pasan por si solas; cosas que aunque sostengas en tus manos, simplemente no puedes tocarlas. Hay cosas que pasan por el rabillo del ojo y apenas puedes verlas, pero ahí están. Hay veces que uno no puede rendirse, que no puede abandonarse. Te dije que aquello era el fin. Me prometí que me rendiría y que no lo intentaría más, y así es; por eso mismo no puedo hacerlo. Siempre cumplo mis promesas, pero a veces las promesas no pueden cumplirse. A veces uno tiene que hacer lo que sea necesario, a veces uno tiene que darse por vencido solamente para seguir adelante. ¿No? I was too weak to give in Too strong to lose My heart is under arrest again But I break loose My head is giving me life or death But I can't choose I swear I'll never give in I refuse

Siempre digo lo mismo...

Si, ya sé que siempre lo digo, pero es verdad: Te Quiero.

Y también sé que tú estás permanentemente analizando mi tono de voz, mis gestos... evidentemente estuvo muy bien dicho ese "Te Quiero", el cual me evitó lidiar con las cintas del corpiño ese que -según tú- te hace una cintura de cortesana fina. Dejé de cuestionarme porqué siempre me llamas en las noches. Dejé de torturarme pensando con quién pasas el resto de los días, de las horas, del lado de la cama que te sobra. En mi cama, en tanto sigas practicando esas evoluciones, tendrás un lugar. Y vamos generalmente paso a paso. Después de los hombros desnudos, sabes que me atraganto de pensar en tus piernas, gordas, macizas... han de ser palabras mejor tejidas, mejor moduladas... oportunas. "Ven, mami"... gesto serio pero juguetón. "Anda, sabes que te he deseado toda la semana"... y ya está, vienes meneando la cadera exageradamente, volteas y bamboleas tu cuerpo... ya imagino humedad entre tus piernas.

Es como ser un moderno y erótico Indiana Jones, moviendo piedras, resolviendo acertijos, salvando trampas. Mi mano comprueba que estás siempre encantada de llegar hasta este punto, en que bastaría un leve empujón para tenderte en la cama, bastaría un gesto tuyo para quedar desnudo y a tu merced... o bien, es un momento ideal para adivinar si quieres ser sometida o avasallar. Muy bien. Aquí vamos.

Es especial a pesar de todo. A pesar de que la razón me dice que ese moretón en tu vientre no fué porque te caíste de la bicicleta, o porque con tus ojos me suplicas silencio cuando tu teléfono suena enmedio de la noche y te escucho mentir flagrantemente. Es curioso... si me tocara comprarte algún regalo y quisiera darte el mismo perfume que usas, creo que jamás podría encontrar esa fragancia... nunca vienes sin perfume, sin olor a alcohol, sin ganas... la combinación es deliciosa. Creo que por eso mis sábanas siguen como hace tres meses y mis almohadas conocen los colores de tus párpados, tus labios y los brillitos que, como una niña traviesa, te esparces en el cuello y los hombros.

Siempre nos quedamos uno sobre el otro. Siento como vas enfriándote hasta quedar de un tibio delicioso... siento que tu respiración se hace normal y en un abrazo vamos quedándonos dormidos... así es que me he preguntado ¿quién es Hugo?... le escribes diestramente mensajes con mentiras mientras que respiro en tu nuca, fingiendo dormir... ¿y Adrián?... huevos. Y más huevos por la mañana. No sabes guisar otra cosa, por lo que veo. El pan queda negro y amargo y la cecina salada. Huevos. Si, con café negro y un cigarrillo. Si bien me va, quieres postre y acercas tus labios a mi vientre tembloroso. Si, gracias.

Llegué a creer que nunca escucharía palabras amorosas de tus labios si no estabas medio borracha. Pensé que solo ardías de noche, en mi cama... pero sería un pendejo, ¿verdad?...
modulando, escogiendo las palabras, te miré perdiendo la sonrisa mientras girabas mis llaves en tus dedos y sostenías esa pequeña maleta. No, copias no. Es mejor la original -dije, queriendo bromear- pero se acabó, y lo hizo como un pedazo de espuma en agua salada. Así comenzamos, en aquella noche de bares y así terminamos, aquella mañana de mudanzas fallidas. Te amo, no me queda duda, pero no me escucharás decirlo gratis. Que me muero por tenerte a diario y conocer la marca de tu desodorante, el número de tus zapatos y el nombre de tu perfume, es verdad. Que tú y yo podemos tener una maravillosa historia juntos, anidar y ser felices, me encantaría... sí.

...pero no.

Dia 36

Me levante a las 6:30 Elizabeth ya estaba a mi lado abrazandome con un brazo, abre los ojos me da los buenos días y se vuelve a dormir (neta que odio con lo que queda de mi corazón a esa gente que se duerme enseguida los odio de verdad).

Me metí a bañar, cambiarme , Elizabeth ya no estaba, al bajar a la sala, ya me tenia listo mi desayuno. Grrr odio desayunar es mas comer, pero me lo comí a regaña dientes.

Llegue al trabajo puntual, de eso puedo sentirme orgulloso, en fin lo normal y rutinario.

La chica de las que les hable ayer me preguntó que si me había gustado lo de ayer, le dije que si, y me dijo que sabe hacer cosas mejores.

Para todo esto le llevó 12 años, ya tiene INE así que no tendré problemas con él mp jajaja si es que llega a pasar algo mas.

Elizabeth paso por mi a la salida del trabajo y me invito a comer a applesbeer o como se escriba.

Vamos llegando a la casa "nuestra casa" jajaja que mamón se oyó eso.

Como lo EH dicho en varios post ya no planeó las cosas, dejó que la vida me sorprenda día con día.

En este año ya van 4 chicas que me "roban un beso", o mas bien me besan sin que yo lo espere él efecto DRAGO ah salido a relucir hay que pinche mamón soy, ya mejor me voy.

Elizabeth se esta bañando y yo escribiendo esto con un cigarro y cerveza de compañía.

Saludos mañana será otro día mientras tanto vayan hacer algo productivo de sus vidas en vez de leerme.

Fuera de aquí uchele...

Refranes...

Desde un tiempo para acá, he entrado en la era del pájaro en mano. No me vengan con su albureada, cerebros cochambres. La era del pájaro en mano en la que ustedes están pensando la viví en la tempranísima adolescencia. Ahora, con la mente debidamente trapeada, me ajusto única y explícitamente al significado del refrán: Más vale pájaro en mano que ciento volando. Sí, lo confieso, soy un tipo de pájaro en mano, que piensa demasiado antes de dar un paso y tomar un riesgo. Si la vida fuera un partido de futbol (en muchos sentidos lo es) yo soy un técnico con tendencia defensiva que va ganándole 1-0 a la adversidad de la existencia y administra su humilde ventajita con un sistema ultra ordenado en donde ningún defensa se sale de su puesto y donde jamás se gasta un centavo irresponsablemente (regio había de ser) Hubo una época en la que veía volar cientos de pájaros y más de una vez me dio por cazarlos, aunque sin soltar el que tenía en la mano. Pero en el cielo del 2009 ya no vuelan muchas aves y el mundo se aferra desesperado a los desplumados pajarracos que yacen moribundos en sus puños. He llegado también a la era de dejar correr el agua que no he de beber. La historia de lo que pudo haber sido es un caudaloso río donde corre toda el agua que no he bebido, las bocas no besadas, las palabras no escritas, las ciudades no recorridas. Pero en el agua no bebida también hay litros de veneno y sueños rotos. Ya que andamos chapoteando en aguas profundas, les narraré que este 2009 me azotó un tremendo zape y me echó en cara las mil y un veces que dije de esta agua no beberé. Sí, lo admito, peroré hasta la saciedad que jamás trabajaría en el gobierno y mira…por la boca murió este pez. Pero fue una muerte dulce. Pude haberme convertido en el perro flaco al que no le faltan pulgas, pero donde menos pensé, saltó la liebre y como hombre prevenido vale por dos y no hay mal que por bien no venga, puse diente agudo al pan duro y aquí me tienes. Puse buena cara al mal tiempo y si bien no podría afirmar que nací con estrella, claro me queda que no nací estrellado. Lo confieso, algunas veces me dio por sembrar vientos, pero hasta ahora no he recogido tempestades. Madrugo y Dios (en quien aún me niego a creer) me ayuda y si bien soy un puerco al que no le ha llegado su San Martín, he dejado de mirar el diente de mi gubernamental caballo regalado.2009: En año tuerto labrar un huerto

Educación...

Nos educan a ir eligiendo lo socialmente correcto, a ir construyendo con castillos de acero. Nos empujan a subir los siguientes peldaños en lo que toca a la familia o la profesión. Nos aconsejan para evitar pasos en falso. Todo ello es una fórmula "infalible" para obtener seguridad y tranquilidad con un toque de felicidad aparente y aceptación social. Los cambios de rumbo se quedan para las pláticas de cantina. Son sólo inocentes anhelos que todos tenemos y que por eso vuelven a caer dentro de lo normal y lo esperado. De esos sueños están llenos los oficinistas de 9-7, que resisten gracias a cada quincena cobrada. O las parejas que se engañan -no necesariamente con sexo-. O los que soportan estupideces de los demás porque las manejan con mejor cara que a la soledad. Supongo que el futuro para una veinteañera que deja un matrimonio estable es obscuro. ¡Divorcio! El horror… quien sabe si la volverán a querer o si podrá conseguir la misma estabilidad económica. Y que pasaría si la misma mujer a los treinta se endeuda para vivir un sueño en el extranjero, en vez de dar un enganche a infonavit. ¿Y los hijos, cuando? Supongo el futuro se ve aún peor si se niega a conseguir un trabajo de 60 horas semanales, a cambio de un sueldo que le permita ir amortizando la pinche deuda. La falla de esa formula es no incluir la potencialidad. El tic-tac del reloj no sólo invoca a un futuro que irremediablemente va a llegar. La cosa es cómo llega, cómo buscamos que llegue. Que creencias y formas que cambiamos. Las pasiones desarrollamos. Lo que podemos llegar a ser. ¿Cómo saber de lo que soy capaz si no cortando en alguna con lo anterior?

Llevele llevele...

Mire, ni usted ni yo: usted dice que diez y yo digo que quince; vamos a dejarlo en trece y le pongo uno de pilón. Dime cómo regateas y te diré quién eres. El que sabe regatear es porque mucho ha buscado en la vida, y el que no se deja a la primera es porque mucho tiene que perder. Pero sólo los años enseñan a regatear: cuánto tienes, cuánto vale, cuánto quiero, cuánto puedes. Y si se trata del corazón, o sabes regatear, o te carga la chingada. Los más divertidos son los regateos familiares. No nos hagamos: algo tienen los otros que queremos, algo tenemos que los motiva a soportarnos. Sea la foto familiar para fingir estabilidad, sea la auténtica relación filial, nadie da nada por nada ni en el momento de mayor generosidad: el amor incondicional suele venir acompañado de una esperanza de no acabar solos en un asilo de ancianos, o de tener un donante de riñón en caso de ser necesario. Los regateos de oficina son de hueva. Desde el regateo inicial, en donde el que pide siempre está en desventaja –pinche sueldito de mierda, pero si desde el principio debí haber pedido más-, hasta las horas extras que se negocian como si de tomates se tratara: pero si necesito que te quedes hoy en la tarde; pero es que tengo un compromiso; pero es que recuerda que te dimos el medio día que pediste; pero estoy poniendo mi carro, eso también cuenta. Regateos malogrados plasmados en un cheque de poca monta; y otra vez, y otra vez. Regatear con las mascotas es como ensayar para cuando llegue la grande. La técnica se pule luego con los hijos. La práctica se conserva con un padre anciano. Los regateos del corazón, esos son los complicados. Ándele güerita, que al cabo se la va a pasar bien. Que la mercancía que traigo no la va a encontrar en otro lado. Que le traigo un modelo antiguo, pero que es original; que a estas alturas ya se le llama de colección. Que si yo le doy mi corazón, luego con que me quedo, oiga. Que si me lo das o que si te lo presto. Que me gusta oírlo cantar mientras yo le hago las cuentas. Que ándele, que le voy a poner dos al precio de uno y medio. Hasta que la negociación se va a la chingada: usted no está dispuesto a bajarse marchante, y así, nomás no me sale

A la chingada ...

De la chingada. ¿Por dónde empezar? Podría comenzar por el infaltable lugar común: el amor que ella sentía por otro. Pero eso —tristemente— ya era algo tan común para mí que de facto lo incluía en la ecuación. Aún así le entregue los restos que me quedaban. Me paré ahí y dije: “Esto es lo que soy”. Ella tomo algunas cosas; a veces era apoyo, a veces consuelo, a veces entretenimiento o puro y simple sexo. Yo tomaba lo que podía e inconcientemente, mediante humo y espejos, me convencía a mi mismo y lograba que ante mis ojos pareciera más de lo que era. Aquello era un estira y afloja que me mantenía física y mentalmente agotado. A la chingada. Inevitablemente, aquello se rompió. Ni siquiera ahora puedo explicar o entender bien que fue lo que pasó, pero las cosas fueron escalando hasta salirse completamente de control; aquella lucha de poderes y necesidades se convirtió en una vorágine de reclamos, presiones, desprecio y golpes directos. Al final no pude más y ni siquiera me detuve a recoger los pedazos que iban desprendiéndose de mí, sólo me alejé sin mirar atrás, dejando todo lo que me restaba ahí. **** De la chingada. A veces imagino que en algún lugar debe existir un Doppelgänger formado con todos los pedazos de nosotros mismos que vamos dejando en el camino; todos los sueños, ilusiones y promesas; incluso pedazos completos de nuestra personalidad. Tristemente, creo que el mío seria una persona bastante completa e incluso agradable. A la chingada. La ventaja de deshacerse de tanto es que llega un momento en que uno se vacía y entonces, sólo entonces, se puede volver a empezar desde cero; una nueva oportunidad para reconstruir, de la nada, todo lo que alguien alguna vez despreció. Todo lo anterior ahora me parece muy lejano, perteneciente a otra vida, y en cierta manera así es; durante años me deconstruí a punta de madrazos y heme aquí. A la chingada con el pasado; ahora, empecemos por hacernos pedazos

Dia 35

Llegue pasadas de las 2:30am, aun me faltaba planchar mi pantalón y camisa, estudiar para un examen fuck me valió madres y no hice nada de eso, me empaque 6 cervezas y 2 cubas de wisky, me subí al cuarto y Elizabeth no estaba, mas cama para mi , tontamente pensé, pero ah como siempre mi cerebro jugo conmigo no dormí nada a las 6am me meto a bañar y a las 6:30 pasaron por mi para irnos a Texas, ya allá puro rutina.
Después al trabajo lo único rescatable es que pude probar las tortas de colita de pavo, estuvieron buenas (lástima que no pude tomarle fotos).

Hay una chica del trabajo que me sigue mucho, ya ven que uno es acá guapo, de 1.90 ojo verde y con un cuerpo mamado, nahhh soy prieto mido 1.70, y ojos color café.

Me dijo la chica que si podíamos hablar al final del turno y le dije que si, pensé que era algo referente al trabajo.

Salimos juntos del trabajó y caminamos un par de calles y me dice:
-seguro que quieres saber que pienso ahora?
-si?, adelante con confianza si te puedo ayudar en algo cuenta con ello.
-seguro?
-si....
zaz que me besa y yo como no soy nada dejado le correspondi, besa rico, sabe mover los labios, la lengua, sabe los tiempos de un beso.

Bueno a lo que voy, ella tiene novio, o eso me dijo ella en una ocasión y creo que es policia así que si me pasa algo por acá , ya saben por donde buscar jajajaja.

Cuando llegue a Juarez la gente me decía que es normal que tengas pareja y aparte "salientes" con los cuales vas al cine, al antro, besos y demás.

Y él dicho bien lo dice "a donde vayas has lo que veas"

Y yo bien obediente ya me comí a mi vecina, a Elizabeth y a ver que mas sale este mes que me queda aquí.

Ahora estoy solo en la casa, un par de cervezas son mi compañía y musica de fondo.

De arrepentimientos y sentimientos

Cuando era más joven y más bello pronuncié –como muchos, supongo- aquella idiotez de “No me arrepiento de nada”. Es una idiotez porque, primero, uno está asumiendo que es infalible y que todas sus decisiones son correctas y segundo, que además de correctas, son inmejorables. Ya no me atrevería a decir eso de nuevo. Mirando hacia atrás (que es una de las formas más infalibles para provocarse tortícolis y melancolía) puedo aceptar que sí, me arrepiento de un montón de cosas: me arrepiento de aquella noche manejando hacia Álamos: me arrepiento de haber respondido aquella llamada; de haberme ido aquella noche. Me arrepiento de tanto; de haber dicho, de haber hecho, de haber dejado, de tantas cosas que inevitablemente me han traído (¿De qué otro modo sino?) hasta este lugar y este momento, en el que creo firmemente que no he cometido ni la mitad de las acciones de las que me arrepentiré en el futuro. Porque en un futuro próximo –o lejano, da igual- me gustaría justificarme con algún malabar mental; alguna alegoría rebuscada sobre el “Eterno Retorno” o algo parecido, pero no; ahí estaré, lanzándome por la ventana sin fijarme antes si hay alguna puerta cercana. Y sé perfectamente que algunas de esas ventanas pertenecerán a un tercer piso, así que tendré un par de segundos, durante la caída, en los que podré pensar: “No debí haber hecho eso” pero estoy seguro que lo haré con una enorme sonrisa en los labios. Se dice que nadie experimenta en cabeza ajena; bueno, habemos quienes no experimentamos ni en la propia y hacemos del arrepentimiento futuro un modus vivendi. ¿Por qué? Por que algunos nos preocupa sólo el aquí y el ahora; ya lidiaremos con el futuro cuando sea presente y nos arrepentiremos cuando sea mas divertido conveniente hacerlo. Oh, claro; me arrepentiré de muchas cosas después, pero ¿Quién soy yo para detenerme?

Vagabundo en tu mundo...

Yo era muy pequeño cuando el cometa Halley pasó cerca de la Tierra en 1986, pero tengo algunos recuerdos; sobre todo, me fascinó el hecho de que la mayoría de las personas que lo veían en ese momento no estarían vivas para la siguiente visita… incluyéndome, ya que , sinceramente, dudo que alcance a verlo en el 2061. Hace unos años una persona muy cercana y con la que había tenido una relación tormentosa durante mucho tiempo, me dijo que yo era como el Halley: me aparecía de vez en cuando en la vida de alguien, provocaba un desmadre y luego desaparecía, yéndome a vagabundear sabrá dios donde, hasta que un día aparecía de nuevo empujando mi carrito de supermercado cargando otra tanda de problemas. De haber sido sólo ella la que lo dijera, tal vez lo hubiera considerado una analogía ingeniosa; lo preocupante es que varias personas han dicho cosas similares en distintas ocasiones, por lo tanto tiendo a pensar que hay algo –mucho- de cierto. Y así es, en cierta manera, siempre fui un vagabundo en la vida de algunas personas. Durante un tiempo, por una u otra razón, brillé en sus cielos. De pronto me volví un objeto importante durante sus noches; algunas veces provoqué histeria y hasta miedo, otras solamente desestabilicé sus cálculos y unas veces más sólo fui un objeto curioso. Luego, lentamente me fui opacando hasta que un día simplemente desaparecí. Sólo dejando un recuerdo de aquel objeto extraño que orbitó una etapa de sus vidas. Pero luego, meses o años después, aparecía de nuevo en sus vidas como si nada hubiera pasado y el ciclo se repetía una vez más. Ahora que lo pienso de esa manera, muy pocas de mis relaciones han sido sólo una vez perihelio de mis sentimientos. Si ellas pudieran leer lo que digo, seguramente moverían la cabeza en muestra de aprobación (y rechazo, de paso). Desde hace tiempo mi órbita se ha vuelto menos excéntrica y mis vagabundeos aún menos dramáticos. Aunque desaparezca del cielo de alguna persona, de una forma u otra puede localizarme fácilmente en cualquier momento y lugar de mi tránsito (sí, estoy forzando demasiado la analogía, lo siento, pero me gusta). De esta forma, si algún día llegara a acercarme de nuevo a sus vidas, podrían saberlo con anticipación y tomar las medidas necesarias. Me gusta pensar que muchos de estos escenarios son como los de Armageddon: se prepararían para borrarme de su existencia de una vez por todas. Pero la realidad es que la mayoría de las veces ya sólo provoco lo mismo que en cualquier persona común: nada más que un par de miradas al cielo y después el seguir con la vida normalmente. Creo que es lo mejor, después de tanto vagabundeo sentimental, ya no tengo mucho material para sublimar, sólo lo suficiente para brillar en un único cielo

Dia 34

Después de la borrachera enorme de ayer, caí fulminado en la cama, Elizabeth dormia pero con él ruido que hice al acostarme la desperté, abrió los ojos me ve sonríe y me da un beso y me abraza. Duermo tranquilo, pleno como hace varios meses no lo hacia.

Me despertó él camión de la basura o eso creo que era, miro él reloj y eran las 11:23, y pensé ya valió madres, y si valió madres, me presente hasta las 17:00 jajaja me pase de lanza llegando veo a mi compañero y se ríe, jajaj su cara de crudo lo decía todo.

Algo que me dijo ayer me intrigó-motivo para seguir en la empresa y sacarme de la cabeza ideas pendejas.

Él ritmo de trabajo-estudios-borracheras están haciendo estragos en mi, pero puedo asegurar que estoy feliz, pleno, como hace mucho tiempo no lo estaba.

Los cambios que han ocurrido en mi estos meses, y él hecho de que mucha o demasiada gente ya no este en mi vida, me ha hecho ser quien soy ahora... Soy ángel flores, me he encontrado conmigo mismo después de mucho tiempo que estuve perdido, me encontré a mas de 1700 km, también encontré restos de la dignidad que perdí.

Saludos y buenas noches.

Dia 33

Ufff

Todo tranquilo en él trabajo, nos llevamos una camotiza por él partido de juarez - atlante no le veíamos fin, pero de ahí en fuera todo tranquilo.

"No estaré en la casa, quieres que te deje algo de cenar"

"No, gracias como algo en él trabajo"

Es lo bueno de tener alguien, que se preocupa por uno jajaja.

Un compañero del trabajo cumplió años, y me invito a su festejo, pasamos al pockets pedimos 2 yardas de 5 litros, luego nos aburrimos y fuimos a san Martín y pude conocer los ovnis (cubeta de 5 caguamas), ahí solo pedimos 4 ovnis, jajaja.

Y de ahí nos corrieron a las 3am y se nos metió él diablo y unas clandestinas a mi me dejaron a las 6am en la casa, aun con mis 3 sentidos en uso. Entraba a las 8am pero naaahh fui en la tarde .

Pláticas sub realistas, conocer gente, lugares, experiencias vividas, así es mi vida.

Finales...

final de temporada. Vamos. Que términos tan distintos el uno del otro. Generalmente me gusta la palabra "Fin", sola... sin más explicaciones. Sin embargo, agregar "temporada", sólo implica que habrá un nuevo comienzo. No sabemos cuando, pero da esa breve esperanza a que el final no es definitivo.

Me gustan los finales definitivos.

Raras veces, soporto los finales de temporada de las series que me gustan -porque vamos, el final de temporada nos lleva al otro aparato idiota: la televisión-, pero puedo entender su existencia. Una historia que avanza, y tiene personajes que crecen constantemente. Durante sus vidas alcanzarán puntos que los rompen, los quiebran, los definen para un futuro. Las mejores series, sabrán conservar estos nuevos atributos que modificaron el universo de los personajes y las pequeñas conexiones que los atan unos a otros.

Como nosotros...

También tenemos nuestras temporadas: altas y bajitas. A veces nos va bien, a veces ganamos mucho dinero, a veces tenemos una novia excepcional, a veces... sí, sólo a veces, tenemos chance de coger diariamente con una nena o un nene agradable, otras veces tenemos la suerte de comer helado de chocolate todos los días, y de repente esto termina. Ella o él se van, hubo una crisis económica, nos ofrecieron un trabajo en otro lado, nos cambiamos de estado o de país, o simplemente, decidimos romper con todo, quebrar el mundo -nuestro mundo-, esperando que el siguiente sea más interesante o diferente, o lo que siempre quisimos con los sueños.

Se acaba la primavera, el otoño, el invierno, el verano... se confunden, toman distintos lugares. A veces, es otoño en nuestro corazón y el calor de primavera no deja de molestar.

Todos esos detalles, terminan con el verdadero final, el final común que compartimos todos, uno al que no le importan nuestros pequeños deseos.

Dia 32

No pude conciliar él sueño en toda la madrugada, después de varias tareas me dispuse acostarme para dormir, pero mi cerebro o (demonios internos) tenían otros planes así me dieron las 3,4,5,6 y 6:30 (sonó a cancion de Joaquín sabina), me dije a mi mismo cierra los ojos y si en 5 minutos te despiertas te vas a clases, la puta madre no pasaron ni 3 minutos y valió madres.

Ya en la escuela, lo rutinario coca cola y cigarro, mi cara me delataba, la gente que me preguntaba, le decía que había pasado una mal noche.

Ya en él trabajo recibí varios regaños por parte mi jefe, (pienso yo, que me estoy hablándando), cosas tan sencillas y básicas las EH dejado a un lado, y por estar pensando en puras pendejadas, y no es por ti, o ti o inclusive por ti, ya estas en mi archivo de: me vales madres.

Tampoco es él hecho de estar lejos de mi familia que es la única que esta al pendiente de mi viaje espiritual-trabajo.

Simplemente es que ya me vale madres él mundo, y sonora muy irónico y un tanto infantil (cosa que me vale madres su opinión), pero ya solo me preocupó por mi y por mi.

Después de un trayecto de una hora desde donde trabajo hasta la "casa", me inunde en la lectura, vaga, ambigua pero me siento pleno que EH este año, en mis 30 años EH leído como nunca.

Solo me detuve, cuando llegué a mi estación, pase al mall, por mi reserva de cervezas y llegue a la casa, y cual fue mi sorpresa que Elizabeth ya me esperaba con 2 de vino tinto y musica de fondo de sirvió Rodriguez, me sorprendió, (tengo que negarlo), ya que él tiempo que llevo aquí pocas veces EH escuchado música, antes de salir de mi pueblo puse 16gb de música pero no de silvio Rodriguez, si lose que wey fui.

Aún estamos platicando, pero la noto diferente, distante, seca, esperó solo sean suposiciones mías.

Mañana se va mi roomie, él se va de fiesta hoy, honestamente no tengo ganas de ir tal vez lo acompañe mañana al aeropuerto pero bah tal vez amanezca muy ebrio para hacerlo.

La noche es larga y aun queda mucho vino y aun queda mi reserva , pero aprovechó él hecho de que Elizabeth se metió a bañar para escribir esto.

Saludos a todos y buenas noches.

Es extraño

Es extraño voltear atrás y ver a distancia esos problemas que en su momento parecían gigantescos y ahora son tan pequeños. Visualizarte cuando quisiste rendirte, cuando te resignante, cuando pensaste que era el fin, cuando te acostumbraste a perder, cuando fuiste un tonto. Y entonces reírte de tus exageraciones y tus dramas. Antes me daba miedo crecer, ahora me encanta. La vida no es un círculo perfecto pero sigue siendo un círculo.

…and there's reason to believe
maybe this year will be better than the last 
I can't remember all the times I tried to tell myself 
to hold on to these moments as they pass 

And it's one more day up in the canyon 
and it's one more night in Hollywood 
it's been so long since I've seen the ocean
I guess I should

Tu sonrisa en noches de velo...

Anoche me di cuenta que sonríes mientras duermes. Fue una coincidencia, casi un error: te vi de reojo buscando el reloj justo en el momento en que tus labios se encorvaron por sólo unos segundos. La imagen me pareció terrible y conmovedora. Tuve que quedarme despierto, observándote, esperando que lo hicieras de nuevo sólo para verificar mi visión. Y lo hiciste. Sonreíste un par de veces más, quizás para torturarme. Hasta ayer podía presumir conocer todos tus gestos y sus significados a la perfección. Sé que recorres tu cabello por detrás de tu oreja cuando algo te interesa o te intriga. Sé que ladeas tu cabeza ligeramente a la derecha cuando una plática te ha aburrido. Sé que empiezas a tronar tus dedos cuando intentas esconder algún secreto. Y sé que sólo cruzas tus piernas cuando te sientes segura, en completo dominio de la situación. También conozco de memoria todas tus sonrisas, o por lo menos creía saber de todas. Después de unos años de vida en conjunto se empieza a presumir que se está consciente de todo lo que el otro es y hace, no queda más por descubrir, no queda nada más que la monotonía y quizás la comodidad de creer saber a la perfección quién duerme a tu lado. Hasta ayer yo pensaba conocer todo sobre ti. Hasta ayer... Tu sonrisa de anoche era tan diferente que parecía no ser parte de tu rostro. Por un momento te desconocí, dudé si compartía la cama con la misma persona de todas las madrugadas. Sí eras tú y al mismo tiempo eras otra. Bajo cualquier otra circunstancia podría haber asegurado que estabas fingiendo el gesto, que te ponías otra de tus tantas máscaras para engañar a alguien. Sin embargo, tu sonrisa fue involuntaria, espontánea y, sobre todo, discreta. Las sonrisas discretas son generalmente puras, transparentes: no intentan ocultar nada porque no parecen siquiera imaginar la existencia de los secretos. Tu sonrisa era franca, es lo único que puedo decir sobre ella; lo demás sigo sin poderlo imaginar. Todo el día me ha torturado tu imagen dormida y ahora no me permite cerrar los ojos de nuevo. Debo verla, debo descubrirla una y otra vez, debo entender qué significa. Debo saber qué quieres decir. Estoy inquieto, emocionado, perturbado y temeroso por primera vez en mucho tiempo y tú ni siquiera te das cuenta. ¿O sí te das cuenta? ¿O has ensayado esta misteriosa sonrisa por años mientras dormías esperando alguna noche intrigarme con ella? ¿Has planeado y puesto en marcha esta novedosa estrategia para inspirar mi desesperación y mi deseo? ¿Te alegra saber que en este momento posees tanto poder sobre mí? Tus piernas no están cruzadas, quizás no creas tener el control de la situación. O quizás el resto de tus gestos, el resto de tus sonrisas han sido falsas, todos ellos trazados para engañarme, para hacerme creer que te conocía, para hastiarme con lo mismo y de pronto, un día sorprenderme con la persona que nunca fuiste frente a mí. No. No serías capaz de armar semejante charada, te sentirías mal por engañarme. La sinceridad siempre ha sido una estricta política en nuestra vida marital: no hay espacio para mentiras, no hay espacio para secretos, no hay espacio para el más emocionante de los misterios que es hoy está sonrisa. Entonces no lo sabes. No sabes que sonríes cuando duermes. No sabes que ayer te vi hacerlo. No sabes que desde entonces no puedo dormir. No sabes cuánto me intriga esta nueva sonrisa. No sabes lo excitante que encuentro este enigma. No sabes cuántas ganas tengo, esta noche más que nunca, de amarte de nuevo.

Día 31

Siendo honestos no tengo nada que decir, jajaja hay que pinche mamón soy, y es la verdad, misma rutina, mis vicios, misma gente mi roomie que esta que se va desde la semana pasada por fin le confirmaron su vuelo se va él sábado en la mañana, él wey esta feliz y no es para menos ya extraña a su familia y amigos.

Yo al menos estoy consciente de lo que se avecina a mi regreso a Querétaro y honestamente me vale madres él como va a reaccionar la gente, pero como lo repito me tiene sin cuidado.

Simplemente EH escrito espero mas tarde subir algo para ustedes.

Demonios internos...

Nuestros demonios, creemos, habitan en el alma y yacen ocultos en algún pavoroso rincón del sueño de la razón, esperando el momento de ser paridos como monstruos. Sin embargo nuestros infiernos individuales y nuestras peores pesadillas nos acechan desde el cuerpo. Debajo de la piel, ahí donde las células sostienen exterminios genocidas y las bestias invisibles fraguan conspiraciones, es el domicilio del Averno. El día que te creas dueño de tu destino y te sientas capaz de hacer eso que llaman planes para el futuro, acuérdate que tu cuerpo siempre tiene la última palabra. Sólo cuando la luz de la lámpara del buró te alumbra a las 4:00 de la mañana puedes tomar conciencia de dónde estás parado y te topas de frente con un espejo brutalmente honesto. Una zona de fantasmas y demonios que te invitan a patinar trazando un círculo en el cañón de la pistola. Una zona en donde la aparente calma del mar bajo un cielo nublado, es heraldo de que algo va a estallar, de que un millón de infiernos silenciados van a hacer erupción dentro de ti como un volcán.

Al igual que tú, encuentro en la ligereza un alivio constante a todos mis problemas. Un refresco bajo en calorías, un pie de limón que no acabe anclándose a mis caderas, una casa nueva pagada a cómodas y eternas mensualidades, una lista de consejos para cuidar el medio ambiente sin sacrificar mi estilo de vida, un blow job en un baño público sin preguntar nombres: ¡Lo quiero todo, lo quiero ahora y lo quiero endulzado con Splenda! Y si nada de esto funciona programaré una micro liposucción el lunes durante mi hora de comida. Quiero todos los placeres y beneficios inmediatos, sin batallas, sin complicaciones y sobre todo, sin consecuencias.

Que mi vida es ya demasiado complicada como para agregar las pretensiones culturales de un irlandés anti social y ensimismado que no sabía poner puntos y comas en sus novelas. Que mi concepción del mundo está demasiado revuelta y no necesito sumarle las masturbaciones mentales de China Adams. Que estoy constantemente confundido y abrumado y no pensar siempre es más fácil que pensar.

No es que sea idiota e ignorante. Soy inteligente e informado, leído y escribido, con el capital cultural suficiente para descifrar, comprender e incluso aplicar todo aquello que francamente me da hueva. Ése es precisamente el problema. Mientras más leo más me falta por leer. Mientras más estudio más entiendo que la educación no sirve de nada. Mientras más sé más comprendo que nunca sabré nada. Y mientras más hago más me resigno a que no hay nada por hacer.

No creas que esto lo admito muy tranquilo y sin penas, mi desencanto me causa conflicto interno y por eso escribo de ello. Pero por más batallas existenciales que tenga sospecho que siempre llegaré a la misma conclusión: "Soy quien soy, no hay nada que pueda hacer al respecto", como recitaba religiosamente John Malkovich casi al final de Dangerous Liaisons.

Demonios internos...

Nuestros demonios, creemos, habitan en el alma y yacen ocultos en algún pavoroso rincón del sueño de la razón, esperando el momento de ser paridos como monstruos. Sin embargo nuestros infiernos individuales y nuestras peores pesadillas nos acechan desde el cuerpo. Debajo de la piel, ahí donde las células sostienen exterminios genocidas y las bestias invisibles fraguan conspiraciones, es el domicilio del Averno. El día que te creas dueño de tu destino y te sientas capaz de hacer eso que llaman planes para el futuro, acuérdate que tu cuerpo siempre tiene la última palabra. Sólo cuando la luz de la lámpara del buró te alumbra a las 4:00 de la mañana puedes tomar conciencia de dónde estás parado y te topas de frente con un espejo brutalmente honesto. Una zona de fantasmas y demonios que te invitan a patinar trazando un círculo en el cañón de la pistola. Una zona en donde la aparente calma del mar bajo un cielo nublado, es heraldo de que algo va a estallar, de que un millón de infiernos silenciados van a hacer erupción dentro de ti como un volcán.

Al igual que tú, encuentro en la ligereza un alivio constante a todos mis problemas. Un refresco bajo en calorías, un pie de limón que no acabe anclándose a mis caderas, una casa nueva pagada a cómodas y eternas mensualidades, una lista de consejos para cuidar el medio ambiente sin sacrificar mi estilo de vida, un blow job en un baño público sin preguntar nombres: ¡Lo quiero todo, lo quiero ahora y lo quiero endulzado con Splenda! Y si nada de esto funciona programaré una micro liposucción el lunes durante mi hora de comida. Quiero todos los placeres y beneficios inmediatos, sin batallas, sin complicaciones y sobre todo, sin consecuencias.

Que mi vida es ya demasiado complicada como para agregar las pretensiones culturales de un irlandés anti social y ensimismado que no sabía poner puntos y comas en sus novelas. Que mi concepción del mundo está demasiado revuelta y no necesito sumarle las masturbaciones mentales de China Adams. Que estoy constantemente confundido y abrumado y no pensar siempre es más fácil que pensar.

No es que sea idiota e ignorante. Soy inteligente e informado, leído y escribido, con el capital cultural suficiente para descifrar, comprender e incluso aplicar todo aquello que francamente me da hueva. Ése es precisamente el problema. Mientras más leo más me falta por leer. Mientras más estudio más entiendo que la educación no sirve de nada. Mientras más sé más comprendo que nunca sabré nada. Y mientras más hago más me resigno a que no hay nada por hacer.

No creas que esto lo admito muy tranquilo y sin penas, mi desencanto me causa conflicto interno y por eso escribo de ello. Pero por más batallas existenciales que tenga sospecho que siempre llegaré a la misma conclusión: "Soy quien soy, no hay nada que pueda hacer al respecto", como recitaba religiosamente John Malkovich casi al final de Dangerous Liaisons.

Dia 30

Wow ya un pinche mes aquí que rápido paso él tiempo, jajaja

Desperté pasado él medio día, él sólo me tomo 2 cubas se convirtió en una pesa digna de campeones.

Abrí mis ojos y Elizabeth no estaba, creo que si me puse hasta él culo por que no la oí despertar.

Reviso mi celular y no perdí los 3pesos que me quedaban de dignidad eso ya es un triunfo jajaja.

Me baje, recogí él desmadre que deje, solo limpie por encima, ya que tenemos a una señora que viene hacer él aseo.

Mire él recuento de los daños 2 de wisky y 3 cajetillas brr

Enciendo un cigarro y veo que hay para comer en él refrigerador, huevo y jamon y pues a preparar él desayuno (mas bien comida), terminando me mete a duchar, me meto a mi cuarto y estaba Elizabeth, me cambie y me hace una seña invitándome acostar, y me dormi un rato, veo él reloj 15:45 me cambio justo en la puerta baja me roomie
- EH wey ya vas?
-no wey, voy llegando
-jajsjs pinche mamón, esperame
-ya estas

Y ya en camino me dice
-EH vamos a la santa al rato
-ah ya estas solo un rato, por que mañana abro y esta cabrón
-si vamos con las chicas de papá
-ok

Él trabajo aun no me termina de convencer para ser honestos, pero es bien sabido por mis lectores asiduos él calvario que es para mi conseguir trabajo, así que veamos que dice él puto destino.

Salimos pasadas de las 12:30 del trabajo, y llegamos a las 12:45 al antro, me cae que nada mas por que había alcohol fui,e caga ir a los antros y mas de banda, bueno que se puede esperar de la gente de acá, es lo único que escuchan.

Nos corrieron a la 1:45 le hablamos al chofer y pasamos a dejar a las chicas a su casa y de ahí para acá, pero como buen borracho que soy, ya tenido listo mi arcenal previamente comprado por aca , (como lo había mencionado dejan de vender alcohol a las 10pm).

Y aquí estoy con un doce de cervezas tecate ligth, cigarros.

Me di cuenta de muchas cosas, o bueno mas preguntas que respuestas.

En él antro hubo muchos intentos de ligue por parte de las chicas que nos invitaron a cada rato los chicos se les acercaban y les pedían su número o que los agregarán al face.

Me cae que yo no podría hacer eso, es más creí que nunca lo EH hecho aún me pregunto como EH tenido novias jajajaja.

En fin es todo lo sucedido él día de hoy, aún mes de estar lejos de todos.

Saludos

La noche

Estoy esperando que caiga la noche, sé que nos salvará, pues cuando todo está oscuro, respiramos fuera de la realidad, como en un lugar lóbrego y tranquilo. Hay una estrella en el cielo que, junto al brillo de la luna, guía mi camino. Escucho ese sonido en la calma, sé que vendrás con tus pasos firmes a darme la fe y así dejaré de apretar mis manos nerviosamente, el miedo se esfumará por completo. Cuando comencé a olvidar, el mundo pareció teñirse de ocre. Era como si los ángeles descendieran e inundaran la habitación final con un dulce sabor en el aire. Desperté de nuevo y, para mi sorpresa, con los ojos entreabiertos las cosas parecían mejores que antes. Las palabras se tornan violentas, irrumpen con estruendo en este pequeño mundo. Me resultan dolorosas, me atraviesan. Mi dulce amigo, las balas no te harán daño. Ni siquiera los insultos, tampoco te dañarán como a mí las blasfemias lanzadas a mi Dios. Tus ojos optimistas resultaron un paraíso para alguien como yo. Seguí el camino del inocente, aunque sé con certeza que al decir inocente, debería decir ingenuo. Miénteme con convicción, hazme creer que hay algo cierto en esta parodia. Sé que dijeron que eras inverosímil, que no podría seguirte concibiendo, mucho menos hacerte permanecer en el mundo. Yo muté, muté al mundo, lo hice apto a ti, le di nuevo color, lo moldeé. El precio incluyó habitaciones blancas y mangas largas atadas a mi dorso. Desaprobaciones, burlas y calumnias. Un par de vidas y muchas lagrimas. Puede que mis crímenes parezcan atroces ahora mismo pero, ¿Cuál señor debería seguir entonces? Lo hice por amor, por fidelidad. El precio por mi libertad fue considerable, una vida a cambio de otra, la tuya. Una vida que no comprendieron jamás, te juzgaron sin verte, te culparon sin escucharte, te ignoraron y, a pesar de que siempre estás a mi lado, fui yo quien dio la cara por los ambos. No te reprocho, lo agradezco, sé que son tus pruebas, siempre supe que con ellas encontraría redención al final del túnel, a lado tuyo y con los demás elegidos. Los Ángeles del edén. . En esta silla, estoy sentado por última vez frente a los espectadores, símbolo de un precio que no vislumbré antes, te veo ataviado, pensativo, tan transparente como siempre. Jamás comprenderé por qué sólo yo podía verte, me resultaste siempre tan real. Aún no me resigno a negar tu liturgia. Se ha hecho tarde y el verdugo está preparando su golpe final. Siempre fui templada al dolor. Me consuela saber que, por lo menos esta vez, seremos homogéneos, esta última vez, volverás a verme sonreír, así como cuando te vi nacer desde el centro de mi cabeza, esa mañana de albores nuevos.

La ruina...

Yo a veces me considero alcohólico, a veces no. Entiendo que se me facilita perderme y autodestruirme, y encuentro una satisfacción en la ruina que es difícil de explicar. Entiendo que mi ruina se pudo haber manifestado de cualquier forma bajo cualquier sustancia, esa furia que me consume en las madrugadas alcoholizadas que me llevan a hacer aquellas cosas- esas cosas que entiendo en el momento pero que no tienen explicación al día siguiente, cosas que entiendo porque la ruina está a mi lado. La ruina está conmigo cuando peleo, en la forma tan absoluta y perfecta que brillo en el conflicto. Conflictos de odio y amor, peleas en la calle, arrastrándome en la banqueta cubierto en mi propia sangre o golpeando alguna puerta para que me abran. La ruina me protege y me encuentra en los mejores y peores momentos, se manifiesta en el fondo de una botella vacía, en los mingitorios, en los espejos cubiertos de humo. Me sonrie y me apoya a lanzarme en paracaídas en situaciones sociales adversas- me dice que le hable a esta persona, me susurra al oído que le pregunte a esa mujer si alguna vez se la han mamado. La ruina llegó para llenar mis vacíos creados en mi infancia o adolescencia- la verdad no sé- pero sé que ha estado ahí mucho tiempo. La ruina juguetea conmigo cuando manejo en un freeway lleno de luces borrosas a altas velocidades y a peores horas de la noche- me pregunta la ruina: qué si movieras un poquito el volante a la derecha? Preocupado en un balcón me encuentra la ruina, me pega un par de palmadas en la espalda al verme preocupado y me dice la ruina: a quién le van a importar tus preocupaciones en mil años? Me rio y no le refuto nada, sé que tiene razón. La ruina es mi amiga y compañera, pero no está conmigo en todo momento como una buena amiga debe serlo. La ruina me deja en las mañanas con el sol. No me avisa ni se despide nunca. La ruina mi traviesa amiga no está conmigo cuando limpio una fiesta desordenada, o cuando busco un condón usado tirado y encuentro uno lindamente cerrado en el buró. Cuando la ruina no está paso malos ratos. Sus despedidas me dejan vomitando en las mañanas con ceniza en la garganta, o me dejan tirado en una cama con mi cabeza a punto de implotar. Me deja a veces, la ruina, limpiando costras de sangre de mi nariz o cara. Casi siempre me disculpo por ella. Me deja con menos amigos y menos mujeres. La ruina me deja con la cartera vacía- no paga la cuenta nunca, mi amiga. Pero mi amiga la ruina tiene amigos por todo el mundo. Entiendo que no puede estar conmigo siempre. He aprendido a compartir y a esperarla. No me importa ya justificarla en su ausencia. Me lavo los dientes y me uno a la fila de títeres aburridos viendo el reloj, esperando el camión o que caiga algún meteorito.

Dia 29

Que puedo decir del día de hoy, no extraño queretaro pero si lugares los que frecuentaba pero solo la cuenta es regresiva y faltan menos días para regresar.

Llegue al trabajo tarde, cosa que saben que me emputa, pero la noche anterior se me atravesó unos tragos con Elizabeth, mi jefe solo dijo: él cansancio esta pasando la factura verdad?
-si poco a poco (la verdad es que él año pasado me lleve una putiza igual o peor que la de ahorita)

Toda la mañana la dedique a pensar en algo que  escribir(le), y se lo envíe, si lo se pero hoy (es), era una fecha que se quedo grabada en mi cabeza.

Llegue a la casa y no había nadie, me senté en él sofá a fumar, me perdí, solo volví a la realidad cuando siento una cobija sobre mi, abro los ojos y era Elizabeth solo sonríe y me dice sigue durmiendo.
Le respondo- que hora es?
-8pm
Le hago un seña invitándola a acompañarme ello lo entiende y se quita sus botas y se mete a mi lado.

Un momento de silencio, de esos silencios hermosos, que no tienes nada que decir, que solo se explica quien lo ha vivido.

Ella lo corta con un pregunta
-¿por que no me has preguntado sobre mi vida?
-no es necesario
-por que lo dices
-ambos sabemos que es pasajero, que en un par de semanas estaré volando para Querétaro y hay pocas o nulas posibilidades que nos volvamos a ver, y eso de los sentimientos y la distancia no hacen buena pareja para mi.
-nunca te has imaginado algo así, aquí o allá.

Me reincorporó y tomo mis cigarros, prendo uno y respondo

-mentiría que te dijera que no, pero por ahora mi estado mental es deplorable, no preguntes por que?

-acaso alguna vez te he preguntado por tu pasado?

-no y agradezco que no hagas esas preguntas por que ya estoy cansado de responderlas (si es que aun tengo él animo para hacerlo) aparte él próximo año que viene tu te vas a California a estudiar tu máster, yo en Querétaro y tu allá, miles de kilómetros lejos de la rutina que hemos hecho, él vernos diario, comer, platicar, dormir y de no dormir, prefiero vivir esta aventura a tu lado y cuando llegue él momento de despedirnos lo hagamos como amantes, sabiendo que esto se termino y no hay mucho por hacer, mis planes han cambiado demasiado este año y me siento pleno y feliz, si es que a lo que he pasado este año se le puede decir vivir.

-entiendo tu postura y la comprendo, y bueno se que puedo hacer para compensar mi pregunta tan inoportuna

-EH? (Me empiezo a quitar la ropa)

-no seas mamón, vamos por tacos al pastor, tal vez mas tarde (me guiño un ojo)

-chalés ya me había emocionado, pero quien soy yo para aceptar por tan bella invitación.
-jajaja ya vez, como se hacerte feliz
-chantajista se les llama
-intuición femenina
-esa me la paso por donde se juntan los muslos
-jajaja ponte la camisa y vámonos

Trate en vano esperando la respuesta al mensaje que envie en la mañana, no se si lo leyó, o me tiene bloqueado y simplemente lo borro sin leerlo, esa pinche intriga que me carcomio durante la tarde, ahora solo quedo en mis archivos, en la carpeta llamada: como perder la dignidad de mil maneras y no morir en él intento.

Como dice él huevo:

Que él ultimo apague la luz.

Ciclos...

Nunca, nunca me ha gustado utilizar el concepto de “ciclos” en mi vida. Tal vez porque siempre me he considerado como una persona bastante estable y que al final de cuentas, lo que cambia son las dinámicas a mi alrededor mientras yo sigo siendo el mismo (sí, en muchas cosas he evolucionado, mejorado y empeorado, pero básicamente, sigo siendo el mismo chamaco que era a los dieciséis años) Aun así, en este momento, mis alrededores (por llamarlo de alguna manera) han cambiado muchísimo, tal vez no en lo aparente, pero sí en lo importante. Atrás quedaron aquellas noches de pesadilla y aquel hueco en el esternón. Atrás quedo el stand by y la indiferencia. Aún me falta dejar atrás algunas pocas cosas: la deslealtad de alguien que era muy cercano a mí (de las pocas cosas que me encabronan); las deudas emocionales y algunos pocos fantasmas que apenas y se asoman durante ciertas noches. Todo eso se esta cerrando y hoy, como diría Arturo Meza, sólo veo una ventana sin paredes, whatever that means. Hoy son días de luz, días de canciones de Yokozuna, de viajes en metro y de cafés del 7 Eleven, de la panadería La Esperanza y de comidas extrañas. Días y noches de cosas que, aun con mi kilometraje, jamás había vivido. Todo ello no deja de sorprenderme y sobre todo, de dibujarme esta sonrisa en el rostro. Lo más curioso de todo es que, a diferencia de otras épocas de mi vida, no tengo necesidad de hablar mucho sobre ello. Es extraño, pero supongo que cuando todo se siente en su lugar, no hay mucho que explicar