Pienso en una manía con tu nombre,
me arrebata el pensamiento y lo vuelca en el olvido.
Cansa el alma y mortifica al corazón.
Aguarda silenciosa en las sombras,
aprovechándose de la ingenuidad que nace de creer ciegamente en ti.
Desanima el sueño que duerme el deseo de regalarte un juego en que al final nadie gana;
y guarda en un baúl la palabra ansiosa por contarte lo que siente por ti:
la que ansía por tu boca,
la que se estremece al encontrarse delante de la enaltecida imagen tuya
que se desmorona al conocerte en realidad.

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