El recuerdo de tu mirada,
oportuno ladrón nocturno
que se escapa con el sueño
y secuestra la madrugada.
Cómplice de mi memoria
que susurra tu nombre
y que te dibuja en cada grieta
del tiempo que te aparta.
Se disfraza de una tierna caricia
que acompaña la imaginación que te reclama,
y lleva de la mano la fantasía
escrita por un suspiro que te canta.
Ese recuerdo que me calma,
me transporta a ese lugar donde me acompañas.
Me abraza cuando fría queda el alma,
cuando se desangra gota a gota la esperanza.
Recuerdo tu mirada,
la que confunde cada duda que me asalta,
la que le cuenta una historia
a este ingenuo e inocente corazón.

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