Imprescindibles

Me gustaría que me dedicaran una canción, un libro, un texto. Ser inspiración que cause ganas de expresar algo, por malo que sea. Mejor dicho, que sea bueno. Malo ya me han dedicado demasiado aunque fuera entre líneas. Pero las noches de fiesta, las mentiras y el desamor de una noche son mayor fuente de inspiración y de deseo. A veces me preguntan en qué me inspiro yo, y la mayor parte de las veces es en nada. Y a la vez en todo. La inspiración viene de un instante, un momento, una frase o una persona que tiene un retazo de magia. Creo en la magia y en muchas otras cosas absurdas, y en que hay gente que tiene chispa, algo que las hace especiales aunque sea solo por una frase correcta en el momento adecuado. Luego están los interesantes, que tienen algo que las lleva a esa categoría porque casi todo lo que dicen es mágico, puedes escucharlas horas y es difícil que te cansen. Pero lo acaban haciendo. Y por último los imprescindibles. Es complicado llegar a ser un imprescindible. Si lo alguien lo es, es porque tiene demasiadas cosas que le hacen perder magia, pero a la vez, absolutamente todo lo que dicen la tiene, aunque a primera vista (o escucha) cueste encontrarla. Además sueles pensar que te cansaran tarde o temprano, pero no lo hacen. El problema es que los imprescindibles suelen marcharse. Es irónico ¿no? Sobre todo porque cuando te das cuenta de que esa persona pertenece a ese grupo suele ser cuando por alguna razón ya no puedes disfrutarla, no puedes disfrutar de esos momentos únicos que te envuelven. No hay que confundir gente con chispa o interesantes de los imprescindibles. Cuando tienes un imprescindible en tu vida lo sabes. Es simple y a la vez complicado. Como todo en esta vida. Y si se marchan no te preocupes. Lo bueno de los imprescindibles es que sí, suelen marcharse. Pero siempre vuelven. Las conexiones especiales es difícil que se rompan.



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