tartamudo

Sueña mi celular son las 6pm

Miro quíen es... Elizabeth 

-mmmm

-no inventes estabas dormido verdad

-mmmm

-no cambias duermes como oso , 

-ya terminaste?


- te llegó eso?

-si, muchas gracias no tenías por qué hacerlo

- te apuesto 100 dólares que cuando lo abriste dijiste no mames.

-naaaa, no confirmo ni niego nada.

-jajaja te conozco pinche Drago

-vete al diablo, pero gracias.


Lo que me mandó lo publique ayer,


Hoy me puse a pensar en cuántas personas que han estado en mi vida han leído mi blog.

"A" siempre lo leía, ella tenía o tiene si blog personal,  jajaja siempre cuidabamos lo que publicabamos, en ese entonces nuestra relación estaba prohibido, por qué yo era  jefe de tropaa y ella clanera 🙊🙊🙊 siempre buscando el peligro jajajaja 


En ese entonces era el auge de los blogs y poder escribir y posterar era lo mejor, yo la verdad lo inicié para poder hacer como un tipo Diario y plasmar un poco de mi vida.



Recuerdo la vez que se me armo una bronca muy grande con AA,  cuando descubrió mi blog.

Me marco.

-es neta , hiciste todo eso en estados unidos, a éso fuiste
-de que hablas?
-encontre tu blog 
-ah eso, no era más fácil preguntarme directamente.
-como hiciste todo eso?
--te recuerdo que en ese entonces tú yo no éramos nada, habíamos salido un par de veces, es más ahí hay varias entradas donde te mencionó, ¿Viste ésas?
-no, llegué hasta éso.
-ves me llamás me gritas, te enojas por algo que no fue en tu tiempo, nunca te he juzgado por tu pasado y nunca lo voy hacer, ambos nos aceptamos con nuestro pasado, nuestroa demonios, manías y demás, aparte sabes todo el tiempo que estuve atrás de tí.
-perdon, no quise armar un alboroto, tardarás en llegar a casa? Te hago unas quesadillas que tanto te gustan.
-jajaja, solo cierro el restaurante y voy a casa, y no creas que se me olvida lo de ahorita, vamos hablarlo eh.
-no ya no quiero hablar de ellos, te espero para cenar,no tardes, te vienes con cuidado.
-te veo más tarde amor, besos.


Elizabeth no le gustaba leerlo, le gustaba más sentarse en el sofá o en un banco de la cocina y que yo se lo leyera, a veces me sumergía en leerle todo lo que escribía que muchas veces al finalizar veía como me miraba, un par de lágrimas recorrían sus mejillas, un leve suspiro, que terminaba en un abrazo largo, sincero y un beso .

Creo que lo he mencionado un par de ocasiones,  yo soy tartamudo y siempre tuve problemas para hablar, para dirigirme inclusive a mis papás, hermanos, la gente se burlaba de mi, logré superarlo con terapias del habla, quitarme ese miedo, esos traumas.

Todo lo que Soy se lo debo a los scouts, mi formación, valores, el poder dirigir una patrulla, un grupo . El poder dirigirme y hablar en público fue un logró.

Aún en la universidad me trababa, y aún lo hago en algunas ocasiones, después de que me dió COVID volvío de nuevo tuve que volver a tomar terapia.

Así que si algún día , tienes el privilegio de que yo te lea unos de mis escritos, y más aún que yo escriba de ti y te lo lea, sin soltra una lágrima o la voz se me quiebre,  eres y serás parte y especial en mi vida.

chismografo


Hasta los 16 años pensé que a los 24 estaría casado y tendría dos hijos. No es que yo así lo quisiera, sino que era lo que leía que todos respondían en los chismógrafos. Pensaba que ésa era la norma, por lo tanto, tenía que seguirla, aunque me causara repulsión o sintiera lo contrario, ni estoy casado ni tengo hijos.


Sólo diré que, si dos cosas he aprendido hasta hoy, son éstas: Sí se aprende en cabeza ajena y la ociosidad no es la madre de todos los vicios. 

Parte de la sabiduría personal es aprender en cabeza ajena. Quien te diga lo contrario es un imbécil. No seas ese imbécil que se rociará de gasolina y se prenderá fuego después de escuchar el testimonio de un quemado que se roció gasolina y se prendió fuego. Aprende en cabeza ajena. Aprende de esos imbéciles que dicen una cosa cuando ya hicieron lo contrario.

La ociosidad no es la madre de todos los vicios, sino de todas las virtudes. El ocio es tiempo libre para dedicárselo a uno mismo. Es tiempo para cosechar virtudes. Para pensar. No quieren que pienses. No quieren que sientas. No quieren que tengas tiempo libre. Tenlo. Trabaja sólo para eso: para tener ocio. Si la ociosidad te lleva a los vicios es porque no eres quien quieres ser ni haces lo que quieres hacer, y estás escapando de ti mismo: no quieres encontrarte ni conocerte.

La vida es un chismógrafo. No lo leas. No lo respondas.

las bolas de goku

 Miro las notificaciones al despertarme , eran pasadas de las 5pm,

you just got a package from elizabeth G....

Y yo de ah chinga yo no recibí nada, al igual y se equivocaron ni modo, miro y borro mensajes de WhatsApp, mi alisto para ir a trabajar.

El Uber no tardó mucho en pasar por mi y justo cuando me iba a subir:

-vecino, vecino,
-miro por todos lados y era la vecina que gritaba desde la ventana del segundo piso, si vecina dígame,
-me dejaron un paquete para usted, deje bajó permítame

Juro que esos 3 minutos se me hicieron eternos, odio llegar tarde a cualquier lugar

Estira la mano y me da un sobre.

-muchas gracias, vecina.

Se me queda viendo como esperando a que lo abriera, y yo de voy a guardalo en mi casa, adiós.

Lo deje sobre mi mesa.

Se pasó rápido el día de hoy, ninguna novedad.

La verdad es que ayer y hoy me dieron las últimas respuestas que esperaba y de todo eso que quería hacer para irme, creo que es mejor no hacerlo, no vale la pena, no voy a ganar nada con ello, vaya ni un gracias recibí por lo que hice ayer, pero como buen scout, hago las cosas sin esperar recompensa. Ya habrá tiempo de hablar conmigo mismo del tema y les platico que salió. Lo que hice ayer y me gasté fue por qué al menos pensé que estarías feliz con ello pero ya bueno a lo que sigue..


Hace unos minutos que llegué, y lo primero que hice fue abrír ese sobre y yo de no mames no mames.

Me encantan los detalles, no es necesario dinero, o grandes cosas.


Un papelito con un te quiero, te extraño.

De ... siempre celebramos nuestro mes aniversario, un año de estar juntos, a veces no teníamos dinero y nos íbamos al parque por un helado.

No es que no puedas ofrecer nada, es cuestión de iniciativa, creatividad, de las cosas más sencillas hacer únicas, inolvidables, cuando se quiere se puede.

De ... a pesar de ser una mujer de hielo, fuerte de caractèr, me sorprendió mucho ese día que me dejó en mi casa un par de corbatas. Nuestra bella tradición de al despedirnos un beso en la boca y uno en la frente .

A mí como hombre me gusta que me den mi lugar, y ojo no prioridad, prioridad es ella misma.

Me gusta ser el único hombre con el que el hablé,  no puedo compartir a mi pareja, y bueno he estado 2 veces en esa situación y no ,no es para mí eso, estoy chapado a la antigua. 

Me gusta que me concientan que me apapachen, que me presuman, que me digan cómo me veo con este vestido, o este pantalón, te gusta la combinación, que se arreglen para ellas y para mí, que al verme sonrían, que todo el tiempo estemos tomado de la mano , aunque me suden la manos, besarnos como 2 adolescentes en cada lugar.

Compartir nuestros sueños, anhelos, poder crecer como pareja, q nível laboral, personal, familiar, es difícil encontrar a una persona así en tu camino que este dispuesto a dar todo por uno, y a veces estamos tan cegados que no nos damos cuenta de ello y solo aceptamos migajas.

Con elizabeth, bastaba un mensaje de :
 excelente día , no fumes mucho, 

Abrigate está cayendo agua nieve.

Te espero para cenar.

Te dejé unas quesadillas para desayunar.

A veces las cosas sencillas son las que más recordamos, o al menos eso yo lo hago.

siempre he sido muy detallista, unn mensaje, un meme, un estado , presumirla en mis redes sociales, que conozca todo mi y darle armas para dañarme si haci lo desea, estas o no estas al 100% en una relacion no estoy para medias tintas,

bueno ya me alargue mucho, aqui lo que me mando elizabeth. 


















contemplaciones

contemplaciones

De niño siempre quise encontrarle forma a las constelaciones de acuerdo a sus nombres, pero nunca pude ver un pegaso, una hidra, un delfín, un dragón o un cisne. 

Intentarlo era divertido, pues el cielo me recordaba a esos cuadernos para colorear que solían comprarme mis padres, en donde venían laberintos, sopas de letras y juegos de unir puntos que formaban figuras. Cuando me terminaba los cuadernos, me tiraba boca arriba en el pasto, y con el dedo índice apuntaba hacia la noche estrellada.
  
El cielo se despejó de pronto y a medida que se iba ocultando el sol empezaba a bajar la temperatura. Puse mi pantalón y zapatos mojados a un lado de la fogata, y me senté sobre una piedra casi plana a contemplar el fuego. En la tarde, mientras recolectaba leña con los otros miembros del campamento, tuve que aventarme al lago cuando un par de troncos que usaríamos para cocinar, rodaron y cayeron dentro del agua.  

Después de cenar y beber un poco de vino en tetra pak, arrastré la canoa hasta la orilla. Subí en la embarcación y remé dándole la espalda a la luna. Fue como entrar en la boca de un animal. Pude sentir la respiración de la noche, como un ser viviente gigantesco que me inhalaba hacia sus entrañas. Remé hasta el centro del lago, padeciendo una ceguera total que sólo se curaba mirando a las estrellas. 

Estar en medio de una laguna rodeada de bosques, casi a la media noche, confronta a cualquiera con uno mismo y con todo a la vez. “Si no hubiera nada de lo que conocemos, esto sería todo”, pensé entre maravillado y decepcionado. El lago y el cielo se convirtieron en espejos de mi propia naturaleza. Me recosté en el piso de la canoa, como si fuera el pasto de casa de mis padres, y pude ver más formas de las que veía de niño. Esta vez no uní las estrellas con el dedo índice, pues sentí que ya todo estaba perfectamente unido y que, al mismo tiempo, se desunía y se disolvía y se dibujaban nuevas formas en mi cabeza.

Dejé de buscar respuestas y deducciones al montón de preguntas que me surgían. Desconecté la parte del alma que va ligada al cerebro, ésa que siempre nos cuestiona de dónde venimos, para qué venimos, hacia dónde vamos y nos impide disfrutar de este tipo de momentos, y mejor dejé que mi imaginación volara. Fue como reflejarme en una maquinaria perfecta donde podía ver todo lo microscópico de manera macroscópica. Cada estrella era cada uno de mis poros, de mis células, de mis moléculas, de las partículas del polvo que estamos hechos: el polvo de estrellas, quizás. Todo de pronto me pareció circular; un principio que termina igual que un final que comienza. 

Levanté la mano y en vez de unir los puntos luminosos como lo hacía de niño, imaginé que tenía un cepillo al que le frotaba las cerdas llenas de pintura blanca y salpicaba el lienzo más negro que había visto en mi vida. Como una firma particular. Como una señal de que había estado ahí; de que era parte de un todo y que lo sería para siempre.

by guffo

comallis

 Comallis es un restaurante-cantina -bar ubicado en el centro de queretaro, 


ya estabamos cansados de ir a beto´s bar, bueno en realidad el dueño se canso de siempre tener que recoger el desmadre que dejabamos jajaja asi que esa vez, un domingo para ser exactos coincidimos, beto, su hijo, la chef daniela y pablo el jefe de cajas y un servidor y pues ibamos planeando a donde ir y madres dimos con este lugar, siendo honestos en ese entonces no ganaba mucho por que todo se me iba en el desmadre, fue por aquel año del 2014 venia de la separacion de "A" y ellos siempre estuvieron para apoyarme y ahora que me doy cuenta con ninguno he tenido contacto a la fecha, creo que adoptare la siguiente frase cada vez que conozca a una persona "todos llegan a mi vida, hacen una fiesta de desfile y se marchan dejandome a mi a recoger el tiradero que dejan"


entramos y vemos la carta y dije wow esta bien pinche caro pero pos eramos 5 personas , y madres pedimos una botella, y luego otra y yo de madrees pinche cuenta bien cara y si  asi fue, no recuerdo cuanto fue, solo recuerdo estar recorriendo las calles del centro de queretaro a las 2am .


recuerdo ir a la siguiente semana solo y oh para mi sorpresa habia promocion de lunes a domingo de 4 a 8 en cerveza de barril y yo de de aqui soy, y se volvio mi centro de operaciones. 

conoci a todos los barman , al gerente , inclusive a los dueños, ya que era de rigor salir del casino e irme a comallis.

me gusta por que siempre que llego a la barra , el barman ya se que tomo, y si el vaso esta a 1/4 de acabarse mi cerveza ya esta preparando la otra, y despues de cierto tiempo me pregunta mi estado de animo, yo respondo bien y es capitan morgan , y si respondo mal es tequila en bandera.

ahi lleve a mane , que es uno de mis mejores amigos, tambien una ocasion en fin de año hice el recorido de bares con mi otro mejor amigo carlos mi maestro de tae kwon do, al unico que no he llevado es a mi apa chango.

siempre tengo algo que hacer mientras bebo, leer y escribir , odio que me molesten o que otros clientes me molesten pero vamos ya despues de un par de cervezas no falta otro wey solitario como yo que quiere sacar platica y pos le respondo solo por educacion,


muchos de los barman y meseros se alregaban al verme , por que saben que soy bondadoso con la propina pero tambien por que muchas veces me pedian ayuda para atender a los extranjeros . y a veces esos mismos extranjeros me invitaban una ronda de lo que estaba tomando.

ahi lleve a mane y a mi hermano a festejar su cumpleaños,


sigo sin entender como la gente se acerca a un extraño que esta sumamente sumergido leyendo un libro y de hola, nos tomas una foto, o nos recomiendas algo para tomar, o a la vez que conoci  aun cura jajaja , tantas historias historias que contar, 

una vez me toco ayudarle al barman a atender a unos canadienses y hasta me querian invitar a comer y yo de nooooo, o como o bebo y pos mejor beber, les acepte un par de cervezas y terminaron pagando mi cuenta y yo de ¿por que? nos caiste bien, por ahi hay una foto en mi instagram con ellos jajaja


antes dejaban fumar en la barra, pero despues salio la ley de fumadores y valio madres, aunque al gerente le vale madres y me deja fumar jajaja

algunas veces el gerente y el dueño me ofrecieron ser el chef de ahi , pero yo me negaba me costo mucho encontrar un lugar donde me sentia seguro, en paz, vamos mi zona de confort. 

con el pepe que es el gerente , siempre hemos tenido mucha confianza y hablamos de todo. 

despues de la pandemia me invitaron a la re inaguracion, me negue dado a que los brotes de covid aun estaban presentes y yo tenia un par de meses que me habia dado, pero si regrese y todo habia cambiado, adminitracion, personal , menu , todo cambio.


aun sigue yendo los dias de mi descanso, es mi zona de confort.

una vez estuve a punto de llevar por primera vez a una mujer a comallis "D", pero teniamos el tiempo contado pero se que alguna vez la llevare a tomarnos algo y platicar de mil cosas y reir.

solamente llevo a la gente importante a mi vida a los lugares donde yo soy feliz, donde puedo ser yo mismo, 

a la cafeteria que conoci vagando sin rumbo y donde tienen el mejor te chai que he probado

a las mejores pizzas que he probado la tombola.

pero sobre todo sientete especial si escribo de ti, si te mando una imagen , un meme, si me todo el tiempo de saber si estas bien, si llegaste con bien a casa, el darte los buenos dias, el buenas noches, cuidate me avisas cuando llegues a casa, el darte detalles, el querer que seas mejor persona, el apoyarte y estar ahi , aunque sea de lejos ser participe de tu vida. en involucrarme en lo  mas preciado en tu vida, el hacer cosas de corazon, y que esa personita me saque una sonrisa, alegre mis dias con una foto, un video, un audio, que ahora que mi mundo esta echo una mierda, tenga que decir ok drago hay algo por que sacudirse los pantalones y seguir adelante por tratar de darle lo mejor por ahora., aunque hay dias que quisiera que fuera eterno.

por ahora solo hay una persona "D" por la que daria y estoy tratando de hacerle entender que la quiero en mi vida ahora , mañana y siempre, esa misma persona me ha echo crecer como persona, el seguir adelante, no estoy bien ahora, pero se que solo es un mal momento de mi vida, quisiera un abrazo y que me dijeran que todo esta bien, pero volteo y no hay nadie y me toca abrazarme a mi mismo.

aun me faltan seguir escribiendo en la libreta, hacer algo que se que le gustara mucho y que amados lectores nunca se lo imaginan, pero bueno ya cuando este listo todo, subire una entrada de todo lo que estoy haciendo .

si esta semana estuve insoportable en el trabajo, creanme no es nada , con la semana que se avesina, disculpas anticipadas por la persona tan fea y tan horrible que sere , 

bueno mañana pienso y no les garantizo nada, escribir un poco de como conoci la trova y como carajos fue que aprendi ingles a la fuerza. .


les dejo una par de fotos de comallis , faltan muchas pero tengo una memoria usb que esta dañada y no he podido recuperar fotos, jajaja

buenas noches a tod@s













la mejor historia de mi compadre guffo

Tenía mucho de no verla ni saber de ella, y, ¡oh, surprise!, en dónde me la fui a topar…

Llegué al aeropuerto de Houston el viernes, con dos whiskys y una pinchurrienta bolsita de cacahuates en la panza. La razón: se casaba el primero de todos mis primos por parte de mi madre. Qué pendejo, decían en broma algunos. ¿Y tú para cuándo?, preguntaban otros. Mis padres ya tenían un día en esa ciudad gringa y bushiana, y yo esperaba sentado en una banca incomodísima del aeropuerto a que mi tía –la mamá del futuro castrado, digo: casado- llegara por mí a la Terminal E, pues me hospedaría en su casa junto con otros primos.
Pasó una hora y nada que llegaba. Fui a comprar algo de tomar al Starbux o Starbus, o esa chingadera, y me llamó la atención una vieja que arrastraba una maleta a lo lejos.

Caminaba derechita, sacando la pechuga; muy coqueta, mirando al frente y hablando por celular. Ojos delineados con raya negra muy marcada que hacía juego con su cabello negro anudado en una pinza de esas que usan las viejas y que parecen trampas para osos. Como que la llamada en su móvil se le cortaba y volvía a marcar, y se le cortaba otra vez y volvía a marcar un tanto enfurecida; por no decir, encabronada.
Di un sorbo a la madre esa con choco chips y crema batida que compré, sin desprender mi vista del mujerón aquel que se aproximaba hacia donde yo estaba. Ya le estaba desabrochando el pantalón con la mirada para imaginar de qué color serían sus calzoncitos, cuando: ¡ay güey!; con razón me había llamado tanto la atención: era la Fabi.

Nunca había visto tanto asombro en un rostro. ¿Qué ooondaaa, Guffiiiis?, ¿qué haces aquíiiii?, me dijo mientras me abrazaba con ese olor a Emporio de Armani tan característico en ella. Jaja, tú, qué haces aquí, le dije medio temblando, yo vengo a una boda. Su cara no abandonaba la sorpresa, al igual que la mía. ¿A poco tu primo Dany se casa?, me dijo. Me gustó el detalle de que se acordara de los nombres de mi familia. Bueno, no era para menos, siempre la quisieron mucho y fue bastante el tiempo que estuvimos juntos. Pa´no hacer el cuento largo, me dijo que su mamá había perdido el vuelo de Monterrey, que iban a un congreso de profesionales inmobiliarios y que su madre tenía las reservaciones y la dirección del hotel y no podía comunicarse con ella a falta de señal. Cualquier palabra quedaría corta para platicarles lo hermosa y sabrosa que se veía.
En eso, recibió la llamada de su madre y mi celular también sonó. Mi ex suegra le pasó el número de reservación y el nombre del hotel. Por la bocina de mi fono, mi tía me decía que no podría ir por mí, y me pasó la dirección de su casa para que me fuera en taxi.

Colgamos al mismo tiempo. Seguíamos mirándonos con sorpresa; era increíble que en Monterrey nunca más nos volvimos a topar. Yo estaba nervioso. No sé si ella también Me dijo que quería un café, que fuéramos a tomarnos uno. Y fuimos. Tiré la madre empalagosa que compré en el Starbucks. Platicamos chingón, como siempre lo habíamos hecho. Nos reímos mucho, como siempre lo habíamos hecho. No dejaba de verle las chichis, ni la boca, ni toda su cara, como siempre lo había hecho. Seguíamos incrédulos ante tanta coincidencia y empezamos a hablar del azar, el destino y demás mística barata. Terminó su café (yo no tomo café, pero me tomé una cerveza para que el efecto de los vasitos de whisky del avión no se desvaneciera) y pagué la cuenta. Le dije que si quería que la acompañara a su hotel y me dijo que era precisamente el favor que me iba a pedir: Ya sabes que mi inglés es péeesimo, Guffis, me dijo. “Guffis”, “cafecito”, “galletita”, “blusita”; para todo empleaba diminutivos que contrastaban con su voz ronca; eso siempre me gustó de ella. Reímos cuando le dije que si seguía hablando en náhuatl y diminutivos nadie le iba a entender ni madres. Me dio un manazo riendo aún. Subimos al camión que tenía el logotipo del hotel donde se hospedaría. Platicamos todo camino. No nos reprochamos nada ni quisimos curiosear en lo que habíamos hecho este tiempo que llevábamos separados. No nos preguntamos nada que pudiera lastimarnos o que arruinara nuestro encuentro. Reímos mucho otra vez. Me dijo que de mí siempre le gustó que la hiciera reír mucho. Yo le dije que de ella me gustaba todo. Sonrió.

Llegamos al hotel. Le ayudé con sus maletas. Utilicé mi mejor inglés con la ojiazul de la recepción y la Fabi nomás miraba con cara de “juat?” Jajaja, tiene el pelo con madre, me dijo la Fabi apuntando a un negrito con un afro exageradísimo. Sonreí. La ojiazul de la recepción me dio la llave; bueno, la tarjeta: ya ven que ahora los cuartos de los hoteles se abren con tarjetas. Thank you, le dije, y la Fabi me dijo: aijuesuuuuu, muy gringo o qué. Volví a sonreír.

Ay, muchas gracias, Guffis… ¿y ahora cómo le vas a hacer tú para irte a casa de tu tía?, me da pena que te hayas venido hasta acá. Le dije que no había pedo, me agradeció de nuevo y nos abrazamos. Pero nos abrazamos bien cabrón, acá: apretándonos bien fuerte, sin querernos soltar. Te extraño un chingo, le susurré en el oído. La Fabi derramó una lágrima, me di cuenta porque la sentí escurrir por mi cachete. Quédate conmigo, chiquito… háblales a tu tía y a tus papás y quédate conmigo. A huevo que sí.
Subimos al elevador y en vez de lanzarnos desesperadamente a nuestros brazos y besarnos, nos contemplamos con una sonrisa casi imperceptible. Fue un momento de inocencia de los pocos que se dan cuando dos personas se conocen tanto. Limpié con mi pulgar la raya del delineador corrida en su rostro por culpa de la lágrima que embarró en mi cara y ella cerró los ojos. Caminamos por el pasillo arrastrando las maletas y tomados de la mano.

¿Por qué pasó lo que pasó entre nosotros?, me preguntó en el umbral de la puerta del cuarto. ¿Cuándo se acabó la magia, Guffo?
Pasó lo que pasó… pues no sé, le dije con voz quebrada. Por lo mismo que está pasando esto, chiquita… y sí; la magia se perdió…no sé por qué ni quiero echarme la culpa o culparte a ti… pero ¿no crees que esto que está pasando es algo mágico? Nos besamos. Sentí donde me vencí y ella también, pues nos tomamos del rostro para no despegarnos ni para tomar aire, pero con una delicadeza...
Abrimos la puerta del cuarto 1234 con la tarjeta/llave y la cama era enorme…


Despertamos abrazados bajo el grueso edredón de la cama. Hacía mucho tiempo que no nos levantábamos así: acurrucados y desnudos. Cuando andábamos de novios a mí siempre se me dormía el brazo y amanecía con un hormigueo horrible a falta de circulación, pues la Fabi se quedaba dormidota sobre él a mitad de la película que habíamos rentado y yo ya no me podía mover; por eso perdí –malamente- la costumbre de abrazarla mientras dormía. Esa mañana desperté con ese mismo hormigueo, pero no me pareció incómodo: podía quedarme con el brazo atrapado bajo su cuerpo para siempre. Comencé a acariciar su cabello con la mano que tenía libre y ella me apretó con su abrazo a la altura de mi pecho.

- ¿Dormiste rico, chiquita? -le pregunté.
- Muy rico -dijo.

Me besó mientras frotaba mis pies contra los suyos. Siempre disfruté hacer eso, aunque ella me decía que yo no sabía cortarme las uñas de los dedos, que siempre me quedaban como garras afiladas y le raspaban en los tobillos. Esa mañana no me dijo nada de eso, es más, imitó mis movimientos acariciándome también con sus pequeños dedos y la lisita plata de sus pies.

La ropa estaba regada en el piso. El aire acondicionado en su máxima potencia. El hueco entre las dos cortinas mal cerradas dejaba entrar un muro de luz que hacía visibles las pelusitas flotantes que desprenden las sábanas y la alfombra.

- ¿Por qué perdimos todo este tiempo?
- No sé… -le dije-, tal vez lo necesitábamos para aprender…
- ¿Y qué aprendiste? -me preguntó.
- Que aprendo más estando contigo.

Me besó y volvimos a hacer el amor.

Recordamos cuando tus hermanos me iban a madrear una noche que salimos con sleeping bags, copas de vino y sobras de la cena que habíamos pedido en el departamento que tenía en renta tu papá, jajaja. Que yo no me volví a aparecer en tu casa si no hasta navidad, porque dije “bueno, no creo que estos cabrones me partan la madre el mismo día que nació el niñito Jesús”. Mientras llegaba diciembre nos vimos en muchas otras partes a escondidas y, otra vez, en el depa de tu papá, jajaja, pero ahora sí no nos cacharon. Recordamos cuando nos metimos a un coffee shop en Ámsterdam y en un principio pensé que los güeyes te estaban tirando el pedo, pero era al revés: era un coffee shop gay jajaja. Recordamos desde las gorditas de picadillo en Real de 14, las crepas de plátano con Nutela en Paris, lo aburrido del Museo de Louvre y hasta la primera vez que dormimos a la intemperie en Cuatro Ciénegas, bajo una lluvia de estrellas. “Mira, mira: ahí va otra… ¡Otra!... ¡Mira!... No manches, son un chingo… esto está hermoso” y apuntábamos nuestros dedos al cielo, esperando a que cayera una como anillo estelar o a que escribieran nuestros nombres en el negro manto de las tres de la madrugada. Fue cursi y romántico. Eso sí, los pinches mosquitos no nos dejaron dormir hasta que el sueño nos venció y sus picaduras nos valieron madre. Viajamos mucho juntos, y la primera vez que viajamos por separado, coincidimos. Como ayer.

Estaba casi sentada, recargada sobre el respaldo de la cama y las almohadas. Me separé de ella y me puse a modo de cruz: con mi cabeza sobre sus muslos. Hazme piojito por fa, baby, le dije. Sabía que a la Fabi le gustaba hacerme piojito porque le gustaba estarme buscando canas, y fue lo primero que hizo al recostar mi cabeza sobre sus piernas. Parecíamos dos changuillos de zoológico acicalándose y buscándose piojos. Y recordamos a los monos titís de Animal Kingdom que hacían lo mismo que nosotros. No se por qué ella tendrá esa fijación con los canosos. Con decirles que López Obrador se le hace un hombre sexy. Dios mío. Sinceramente, que me salgan canas no me preocupa, me preocupa más quedarme pelón antes de que me pueda salir la primera cana.

No sé cuánto tiempo duró la sesión de piojito y cosquillas en el cuello que me estaba tumbando de sueño otra vez, pero en eso, la Fabi fue la primer valiente en pararse de la cama. Deja me meto a bañar, chiquito. Nooooo, no hay que bañarnos, le dije. Se rió y la agarré de las caderas y las pompas diciéndole que estaba bien buena, que se quedara en la cama o que de castigo diera unas vueltecitas por el cuarto encuerada para verla. La Fabi se atacaba de la risa y cayó de vuelta en la cama. ¡Yaaa, Guffo! suéltameee. Oh, pos quién te manda a estar tan buena, le repetía. Y como típica vieja: ¿Qué te pasa?, estoy bien gordis. Estás bien buena, insistía yo. Ay Guffo, estoy bien aguadita, ya no soy una niña, seguía diciendo ella. Ya quisiera una vieja de 23 años estar como tú a los 33 mamacita, y le volví a apachurrar las nalgas y las caderas y el vientre y esa lonjita que a todas las viejas les trauma. Jajaja, se cagó de la risa y se paró echa madre al baño. Duérmete otro ratito, me dijo… para que no estés chingando, amorcito jajaja. Me reí junto con ella. Siempre sacaba una madreada cuando menos lo esperaba. No estás aguadita, le dije, estás suavecita como el migajón de un pan. Y se volvió a atacar de la risa mientras sus pisadas amortiguaban la alfombra de la habitación y la guiaban a la regadera.

Sólo escuché la llave del agua abriéndose y la puerta del baño cerrándose. Traté de recordar una canción, pero no me acordaba quién la cantaba ni quién la había compuesto. Siempre la escuchaba para reafirmar el por qué me gustaba tanto estar con Fabiola.
Y me acordé de la canción antes de que saliera de la regadera…

Pinche boda rara. Con decirles que no había meseros y uno se tenía que parar a la barra por su pisto. Y pues ya se imaginarán a los mexicanitos: metiéndose en la cola y sacando de quicio al barman porque no había tequila. Había cheves, whisky, piñas coladas, martinis y no sé qué otras cosas más, pero tequila no. Como siempre quise probar un martini cosmopolitan y allá en Monterrey los venden como en 70 pesos la copita, pues aproveché en la boda para probarlos. Están buenos pero las copitas en las que los sirven están muy mariconas y chiquitas, se tardan mucho en prepararlos y se beben de volada. Opté mejor por tomar cerveza.

Qué hueva describir la reacción de mis parientes al verme con Fabiola: prefiero que imaginen sus caras, expresiones y diálogos. A la Fabi le gusta bailar, y yo soy de esos de los que la gente habla y se burla cuando se para a dizque bailotear, porque parece que tengo los aparatos y fierros que usaba Forrest Gump de chiquillo; pero pues me valió madre y saqué a bailar a la Fabi. La banda que animaba, al ver que la mayor parte de la familia era mexicana, optó por su repertorio de música en español como “Copa Cabana” y “Tequila”. Vaya imbéciles. Ya me los imagino sacando sus brillantes deducciones: “Ah, mira, son mexicanos: vamos a cantarles la de Tequila para que se sientan en casa”. Pffft, debió haber habido tequila pero para mamar, cabrones. Bueno, a un tío sí se le prendió el foco y llevó una botella o dos. Bah, a mi ni me gusta como quiera. Fue una boda como todas las bodas que hay, lo que la hizo única fue la compañía y mis alocados pasos de baile, ajuuua. Bueno, salvo ese detalle de pararse cada quien por sus alcoholes y de que las bebidas te las cobraban después de las 12 de la noche, todo estuvo bien. A esa hora Fabiola y yo nos despedimos de los aún asombrados de mis familiares, fuimos a nuestro hotel, subimos al doceavo piso sin soltarnos de la mano -esta vez sí nos besamos dentro del elevador- y entramos a la habitación igual.

Vimos el último episodio de Sex and the City y la Fabi lloró. Siempre me pareció una buena serie, pero siempre he pensado que de las cuatro viejas no se hace una; bueno, es que ninguna es mi tipo. Tal vez Samantha. Las de Desperate Housewives están mejores. Bueno, pero lo mejor fue ver llorar a la Fabi. Siempre me gustó que llorara en el cine, viendo Cantando por un Sueño o cuando le leía mis escritos en las noche. Me gustaba que llorara porque me gustaba tener un pretexto más para besarla y abrazarla y decirle que la amaba. La abracé y le besé la frente cuando la pantalla del televisor se puso negra con letritas blancas y ella también me abrazó.

La Fabi tuvo su última conferencia muy temprano en la mañana. Su madre no llegó a Houston, por cierto. No me despertó, pero sentí cómo se quedó un buen rato contemplándome en silencio desde el sillón, ya arreglada y lista para marcharse. También sentí cuando acarició mi pelo y me beso en la boca. Recuerdo entre sueños que me decía que ya se iba y que me amaba mucho y que siguiera dormido. Desperté por completo –medio crudo- minutos después, prendí la lámpara y leí el recadito que me había dejado sobre la cómoda:
“Gracias por este maravilloso fin de semana. Siempre he creído que por algo suceden las cosas. No vayas a perder la llave que está a lado de este mensajito: es la de mi departamento, jijiji. Te veo allá, baby. Te amo y ya te extraño. Besos sabor cosmopolitan, mi bailador con dos patas izquierdas ”.

Ya quería irme a la chingada a Monterrey.

sonrisa


Anoche me di cuenta que sonríes mientras duermes. Fue una coincidencia, casi un error: te vi de reojo buscando el reloj justo en el momento en que tus labios se encorvaron por sólo unos segundos. La imagen me pareció terrible y conmovedora. Tuve que quedarme despierto, observándote, esperando que lo hicieras de nuevo sólo para verificar mi visión. Y lo hiciste. Sonreíste un par de veces más, quizás para torturarme.

Hasta ayer podía presumir conocer todos tus gestos y sus significados a la perfección. Sé que recorres tu cabello por detrás de tu oreja cuando algo te interesa o te intriga. Sé que ladeas tu cabeza ligeramente a la derecha cuando una plática te ha aburrido. Sé que empiezas a tronar tus dedos cuando intentas esconder algún secreto. Y sé que sólo cruzas tus piernas cuando te sientes segura, en completo dominio de la situación. También conozco de memoria todas tus sonrisas, o por lo menos creía saber de todas. Después de unos años de vida en conjunto se empieza a presumir que se está consciente de todo lo que el otro es y hace, no queda más por descubrir, no queda nada más que la monotonía y quizás la comodidad de creer saber a la perfección quién duerme a tu lado. Hasta ayer yo pensaba conocer todo sobre ti. Hasta ayer...

Tu sonrisa de anoche era tan diferente que parecía no ser parte de tu rostro. Por un momento te desconocí, dudé si compartía la cama con la misma persona de todas las madrugadas. Sí eras tú y al mismo tiempo eras otra. Bajo cualquier otra circunstancia podría haber asegurado que estabas fingiendo el gesto, que te ponías otra de tus tantas máscaras para engañar a alguien. Sin embargo, tu sonrisa fue involuntaria, espontánea y, sobre todo, discreta. Las sonrisas discretas son generalmente puras, transparentes: no intentan ocultar nada porque no parecen siquiera imaginar la existencia de los secretos. Tu sonrisa era franca, es lo único que puedo decir sobre ella; lo demás sigo sin poderlo imaginar.

Todo el día me ha torturado tu imagen dormida y ahora no me permite cerrar los ojos de nuevo. Debo verla, debo descubrirla una y otra vez, debo entender qué significa. Debo saber qué quieres decir. Estoy inquieto, emocionado, perturbado y temeroso por primera vez en mucho tiempo y tú ni siquiera te das cuenta. ¿O sí te das cuenta? ¿O has ensayado esta misteriosa sonrisa por años mientras dormías esperando alguna noche intrigarme con ella? ¿Has planeado y puesto en marcha esta novedosa estrategia para inspirar mi desesperación y mi deseo? ¿Te alegra saber que en este momento posees tanto poder sobre mí?

Tus piernas no están cruzadas, quizás no creas tener el control de la situación. O quizás el resto de tus gestos, el resto de tus sonrisas han sido falsas, todos ellos trazados para engañarme, para hacerme creer que te conocía, para hastiarme con lo mismo y de pronto, un día sorprenderme con la persona que nunca fuiste frente a mí. No. No serías capaz de armar semejante charada, te sentirías mal por engañarme. La sinceridad siempre ha sido una estricta política en nuestra vida marital: no hay espacio para mentiras, no hay espacio para secretos, no hay espacio para el más emocionante de los misterios que es hoy está sonrisa.

Entonces no lo sabes. No sabes que sonríes cuando duermes. No sabes que ayer te vi hacerlo. No sabes que desde entonces no puedo dormir. No sabes cuánto me intriga esta nueva sonrisa. No sabes lo excitante que encuentro este enigma. No sabes cuántas ganas tengo, esta noche más que nunca, de amarte de nuevo.

resumen de la semana 9875487

 Hace ya 13  dias que no escribia el resumen de la semana


la verdad eh estado un poco ocupado, el trabajo  y clases de frances. 

pero la mayaria de mi tiempo lo gasto en pensar, imaginar, soñar e ilusionarme.

"g" esta a unas semanas de irse, estos dias ha pasado por mi al trabajo y nos quedamos hablando afuera de mi casa hasta las 2 o 3 de la mañana , platicamos de todo y sin mas se me salio preguntarle


-¿por que tuviste que armar una escena en el gimnasio para concocerme, que carajos me viste?

-neta? nunca te diste cuenta que siempre estaba a tu lado, que ibas a un aparato y estaba cerca, yo pensaba que me veias , inclusive una vez me sonreiste, pero yo no sabia que usabas lentes, ¿que te vi? no se guardas tantas cosas con esa mirada, siempre mueves la cabeza cuando estas concentrado y ahora se que musica escuchas mientas entrenas, no se tus tatuajes te dan un tinte de chico malo, me gustan tus manos, tus labios, y pues una mujer hace lo que tiene que hacer para llamar la atencion de quien le gusta


-ok ¿y no podias empezar? hola me llamo "g" 

-hijo de la chingada me sincero contigo y sales con tus pendejadas, eres un culero, me estoy haciendo pipi, dejame entrar a tu baño

-nel, vete a tu casa,

-anda culero

-ok ok 

regresa a los pocos minutos al carro,

-wey que pedo con tu foto de graduacion , estabas bien marrano y esa foto de la entrada estabas bien mocoso

-hija de la chingada no que ibas al baño no a viborearme

**miro mi celular esperando ver un mensaje , una foto un video algo, pero a veces el mensaje es no recibir es un mensaje

-pues soy vieja me encanta en chisme

-jajaja no mames


llevo 3 dias que alguien vino a visitarme de nueva cuenta (hace un par de semanas vino e hizo un desmadre), hice algo que me jure que no volveria hacer, odio sentirme asi y mas que esta persona me repita las cosas a cada momento.

la gente en mi trabajo se esta dando cuenta de esta situacion y eso es muy pero muy malo, 

pero vamos carajo no puedo decirle a esta persona que se vaya asi sin mas, eh tu vete ahorita no tengo tiempo, ya se que dira, ah chinga tu no te mandas solo, por algo estoy aqui, y te recuerdo que tu mismo te lo buscaste.

puedo estar redeado de mucha gente , vamos soy responsable de una sucursal con una plantilla de mas de 230 personas , de las decisiones que tome para bien o para mal ,soy el responsable de ello. pero aun asi a lo lejos, entre pasillo veo a esta persona ven , y yo de no , estoy trabajando, pero cuando mas esta presente es en las noches, cuando estoy dispuesto a dormir, hey drago, vamos hablar, no chinga , no tengo tiempo, ah pos yo hablo,


mi estado animico, salud, mental y sentimental estan por los suelos, se nota en mi cara, mis ojos, despierto sobre exaltado, mi corazon esta mas acelerado de lo normal. estos dias me he sentido como von gripe, tos , cuerpo cortado, pero despues de un rato se me pasa, tengo que ocupar mi mente en mi trabajo, en mañana entregar mi tarea de frances.


tengo que estar bien , se que lo hare, la ultima vez que esta persona se hizo presente , solo lo hizo por un par de dias y espero que no tarde en irse , por que ya me canse de su presencia en todo momento.

he escrito un poco en la libreta que compre, he pensado mucho en la fecha de vencimiento en que me tengo que ir de la vida de una persona, nunca jamas habia echo eso, el poner una fecha, pero es necesario tanto para ella como para mi. quisiera a veces terminar de tajo todo, pero es dificil por que tengo que verla a diario, por eso yo tome la decision de ponerle fecha de vencimiento, por ahora solo me queda pensar en el proximo martes en salir a comer pizza pasar un rato agradable en familia, en ver a mi hijo , abrazarlo, darle besitos y decirle que lo quiero mucho. eso , eso gente me hace feliz y me motiva dia a dia.


hace un par de dias por medio de instagram me contacto una editorial  que quiere publicar un par de mis poemas y yo de naaaaaaaaa, para que , agarrenlos, y publiquenlos a mi que, yo me doy por bien servido que lo que escribo pueda servirle a alguien, que les guste o no, que les saque una lagrima o una risa, o les sirva de algo ,


yo se que es lo que es estaar abajo y no tener a nadie, eh tenido varios intentos de suicidio y por alguna razon, tal vez no era mi momento, y todo eso malo me ha echo ser la persona que soy ahora, hoy no estoy bien pero estoy agusto con la persona que soy a nivel , personal, familiar y laboral., se que esta persona se tendra que ir , asi como siempre lo hace .

hace un par de años fui diagnosticado con insomnio cronico nervisio; es decir podia no dormir 3 dias seguidos,y al dia siguiente dormir 3 horas y despertar como si nada , y asi me la vivi 2 años hasta que mi jefe en su momento me llevo al medicdo y me recetaron pastillas jajajaj pobre de el por que me dieron pastillas para dormir y esa vez me dormi 36 horas seguidas jajaja tuvo que ir a mi casa a buscarme penso que ya estaba muerto y naaaa estaba bien dormido. despues de despertar decide no seguir tomando esas madres, las tire por el baño y ojo era medicamento controlado para mi insomnio

hoy uno de mis encargados con el que tengo mas confianza y me conoce digamos un 1%


-ya cabron dime que tienes

-nada

-ya neta dime, la neta estas bien pinche raro estos dias, ya hablamos los 3 y estamos igual 

-*me volteo a verlo y lo miro a los ojos, ya te dije que nada alberto

-ve cabron nunca me llamas asi,

-relajate , estan sacando una version mia que estaba sepultada, pero ojo es por trabajo,

-no seas asi cabron, queremos la version que nos diste desde un principio

-no, esa persona que conocian ya no estara mas.

-*trata de agarrarme la londa jajaja, y tiro un manotazo, que no me toques alberto , se queda con cara deq que pedo, y lo vuelvo a repetir no me gusta que me toquen alberto, veo su expresion y sabe que hablo en serio y se disculpa y se va.

ya me alargue mucho con este resumen de la semana y ya me acabe mis 6 unicas cervezas que compre,


Por cierto si se preguntan que persona vino a mi vida, se llama 


el lunes les subo los videos de la semana, por ahora tengo que subir a mi habitacion a  ver a esta persona, estupidas ojeras que traigo jajaja yo digo que soy un lindo mapache.













insomnio vs sueño

Soñé contigo, cosa que no pasaba hace muchísimo tiempo.

Estábamos en una cama, tratando de dormir después de una fiesta. Como suele pasar en los sueños, estábamos ahí sin explicación. Yo miraba el techo sin hacer conversación para no volver aún más incómodo el momento. Supe que me quedé dormido y tú también (a dream within a dream). Desperté y te encontré recargada en mi pecho, respirando suavemente. No quise moverme para no despertarte, pero, como si me escucharas pensar, abriste los ojos y miraste directamente a los míos. Y sin decir nada, me besaste. Fue el beso más largo que jamás nos dimos.

El sueño saltó sin transición. Estábamos en un sauna, tu recostada de espaldas sobre mis piernas, la toalla cayéndote hasta la cadera. Y esto lo recuerdo bien (en cuanto desperté, escribí todo lo que pude sobre el sueño, mientras aún lo tenía fresco en la memoria): en tu espalda, dibujados perfectamente, estaban esos tres lunares, ese pequeño cinturón de Orión en el que no pensaba desde hace años.

Un nuevo salto: Un departamento cliché, platicando sobre todo y nada. Televisión al fondo, un libro en mi mano entrecerrado a media lectura. Tú preocupada por algo, yo levantándome y abrazándote diciendo palabras que no recuerdo, tu sonrisa, tímida al principio, franca y abierta al final.

Último salto. Caminando por la calle, tomados de la mano. Ibas a trabajar y te acompañaba a tu auto, estacionado a lo lejos sobre una calle llena de hojas secas. Usabas un saco que te quedaba enorme y acomodabas tu cabello corto. Parecías un niño vestido de adulto y te lo dije, reíste y tu cabello comenzó a crecer y crecer y tus ojos a iluminarse. Retiré los mechones que cubrían tus ojos y miré tu rostro resplandeciente. Eras hermosa.

Me alejé y mientras abrías la puerta de tu auto, te dije algo, no sé que fue, pero recuerdo la sensación y tranquilidad al decirlo. Me pediste que esperara y caminaste hacía mí. Me tomaste de la cara y mirándome a los ojos, me diste un beso, luego te alejaste sonriendo.

Eso fue todo, no recuerdo nada más. Por lo general, después de este tipo de sueños, el despertar suele ser agridulce por el choque repentino con la realidad. En este caso no fue así, simplemente sonreí tranquilo y agradecido. Volví a dormir y soñé sin recordar nada.


el demonio del moño

Tengo algunos demonios escondidos en casa.
Brotan de los cajones y de abajo de los muebles cuando estoy solo.
La mayoría de ellos fueron sueños en mi infancia.
Algunos eran de colores y se decoloraron con e tiempo.
A otros les salieron colmillos, tentáculos y cuernos.
A veces se me salen de control y hacen destrozos.

Uno de mis demonios usa un moño con motitas azules.
Me ha dicho en secreto que ya no quiere ser malvado.
Durante la noche, los demás demonios se encargan de no dejarme dormir.
Se retiran triunfantes al ver que no puedo conciliar el sueño.
El del moño siempre se regresa sin que los otros se den cuenta.
Y me susurra al oído que todo va a estar bien.

Es un demonio que alguna vez fue un sueño.
Todavía no sé cuál de todos los que tuve, pues su aspecto ha cambiado mucho.
Agradezco sus palabras y cierro los ojos.
Duermo, y, después de mucho tiempo, vuelvo a soñar.

#guffo

lucifer


Nuestros demonios, creemos, habitan en el alma y yacen ocultos en algún pavoroso rincón del sueño de la razón, esperando el momento de ser paridos como monstruos.
Sin embargo nuestros infiernos individuales y nuestras peores pesadillas nos acechan desde el cuerpo. Debajo de la piel, ahí donde las células sostienen exterminios genocidas y las bestias invisibles fraguan conspiraciones, es el domicilio del Averno.

El día que te creas dueño de tu destino y te sientas capaz de hacer eso que llaman planes para el futuro, acuérdate que tu cuerpo siempre tiene la última palabra.

Sólo cuando la luz de la lámpara del buró te alumbra a las 4:00 de la mañana puedes tomar conciencia de dónde estás parado y te topas de frente con un espejo brutalmente honesto. Una zona de fantasmas y demonios que te invitan a patinar trazando un círculo en el cañón de la pistola. Una zona en donde la aparente calma del mar bajo un cielo nublado, es heraldo de que algo va a estallar, de que un millón de infiernos silenciados van a hacer erupción dentro de ti como un volcán.

Lo único que me queda claro es que Satanás no ha pasado de moda, como tanta gente ha pregonado. ¿Que la fiebre satanista era cosa de los setenta? Ja, ja. Satanás y el Heavy Metal están más vivos que nunca y los necesitamos para hacer esta vida un poco menos aburrida. Desde muy niño el factor Satanás me resultó atrayente. No es hablar de monstruos, de fantasmas, de vampiros y horrores pesadillescos. Esto es punto y aparte. Desde niño me quedó claro que Lucifer se cuece en su propio Infierno, aunque cada vez lo tomamos menos en serio.

Una de las dos sedes principales de la Church of Satan de Anton La Vey está a poquitos kilómetros de aquí, en Chula Vista California. La Church of Satan está oficialmente registrada como iglesia en Estados Unidos, exenta de impuestos y con todo tipo de comodidades fiscales. Una payasada más de los payasos gringos. ¿Sacrificios humanos? ¿Niños ardiendo en aquelarres? No señores. Pregúntense por una vez: ¿Cuánta gente ha sido muerta en altares en nombre del Diablo? Creo que son más los que han muerto porque un águila les tiró una tortuga en la cabeza cuando paseaban por el campo. En cambio ¿Cuántos millones de seres han sido masacrados por el dios monoteísta? Sí, ese tal Jehová, Dios o Alá que a fin de cuentas es el mismo tipo, el dios de las Cruzadas, el dios de Bin Laden y de Bush, ese señor que inventaron los judíos, copiaron los cristianos y perfeccionaron los musulmanes. El dios de las guerras santas, de la Jihad, del God Bless América, del In God we Trust. ¿No se les hace que ese dios es un poco más cruel que el Diablo?

Lucifer es el típico rebelde al que corren a patadas de su trabajo por sembrar grilla entre los empleados contra el jefe. Lucifer es el que te susurra al oído y te motiva a inconformarte, a cuestionar, a amarte un poquito. Prometí no eructar más sobre religión. Prometí que respetaría un poco estos temas y dejaría de herir susceptibilidades, pero nomás no puedo. Prometí que trataría de creer un poquito en Dios, pero no me sale, no me cabe y sigo pensando que ese señor no existe, ni ha existido nunca, pero como metáfora es pésima. Satanás tampoco existe, pero la diferencia es que como metáfora me gusta muchísimo. Es más, es mi metáfora favorita. Me cae bien el tipejo. Le tengo simpatía como dicen los Rolling.

placer culposo

Aún recuerdo el prístino olor de tu perfume. Pensar que nos conocimos en un restaurant de comida peruana, es aún para mí conmovedor. Te veías preciosa y me sonreíste mientras me pasabas un limón que no era realmente un limón, sino una lima. Dentro de mi frivolidad crónica, me parecía lindísimo que estudiaras arte y hablaras un poco de español, o qué tal tu estatura casi perfecta apenas unos centímetros menor a la mía, y tu complexión delgada y fina. Nunca fui bueno para el francés, pero en inglés la llevábamos bien. Te hice reír mucho y no sé como, quizá era mi acento; mi simpatía me hizo acreedor a un 'tur' guiado al día siguiente.

Regresé compungido, pero al menos quedamos de vernos al día siguiente. Mi viaje era corto, y ya me quedaban pocos días. Con los año reconozco que no dormí aquella noche, imaginaba el color de tus pezones y recreaba aquél francés que se te resbalaba de cuando en cuando.

El día siguiente fue espléndido en todos los sentidos. Había muy poco hielo por las calles, y mucho sol. Recorrimos gran parte de la ciudad a pie; al principio fue extraño, pero me embobaba tu risa y tu sencillez, parecía todo ser tan fácil a tu lado... creo que nunca había sonreído tanto en un solo día. Me sentía brioso y a veces hasta desconsolado, creo que lo efímero de verte bajo el sol que no salía hace días, y tomarte de la mano bajo aquellos árboles de hojas secas, me producía una melancolía indescriptible, y a la vez una erección irrenunciable.

Por la tarde pasamos a tu departamento y por fin hicimos el amor, había mucha luz aún, y así me grabé todo tu cuerpo en la memoria con tanta facilidad. Tenías unos gemidos tenues y me lacerabas la espalda con tus dedos apretándome cada vez, y la temperatura de tu cuerpo era ideal. Recuerdo que pasamos parte de la noche en un estado casi catatónico, lo más cercano un placer no-terrenal.

Por la noche saliste al bar donde eras 'bartender'. Te veía como quien se encuentra en shock, como quien se encuentra con la vida de un golpe, y se fascina con las flor más bella de su jardín. Cuando regresamos, secretamente conté el dinero que me quedaba, y esperaba al día siguiente para sacar lo que fuere necesario y no regresar a México.

Pasaron días fascinantes, en un vaivén envidiable entre la catársis de tu cuerpo y aquél invierno que no alcancé a ver huir por completo.

Y a veces así, desde hace ya muchos años y noches, me levanto lamentándome de haberme ido, sin los güevos de quedarme o de robarte, y con los calzones mojados que de cuando en cuando tu recuerdo me extravían.

tumbas prestadas

No me imagino cavando mi propia tumba. Es ridículo. Todos vamos a morir. Wordsworth nos lo enseñó, y tan lo aprendí, que siempre que recuerdo la inmortalidad se presenta el autor inglés con su tratado sobre la inmortalidad. Sin embargo... cavar mi tumba...

No pienso en la muerte como algo que me persigue, algo que está esperándome. Si pasa, estoy seguro que pasará y ya. Sin grandes aspavientos. Has muerto. No se necesita más. Pasemos a la siguiente cosa. La muerte sólo es importante para aquellos que te sobreviven, y tuviste la fortuna de tocarlos. ¿Qué otra cosa? Eventualmente, te superarán, te digerirán, te transformarán en una serie de parábolas, recuerdos, guiños. ¿Y luego qué?

Como no imagino mi muerte, tomo prestadas sus tumbas. Leo los periódicos, buscando los obituarios más agradables y me pregunto, en ocasiones, si las palabras para mi serán de esa forma. Inevitablemente leo los obituarios más simples, más tristes, y como un enigma, me pregunto cuántas palabras o sucesos esconden detrás de sus palabras. El morboso intento de pensar en aquellos hijos, nietos, hermanos, primos, que sí conocieron a esa persona y tienen motivos para llorarle de veras.

Cuando termino ese rito... es lo mismo. El nacimiento es un depósito de esperanzas y gozo. La muerte es la culminación: el verdadero triunfo o fracaso, el contraste, las esperanzas rotas, el final de todos los caminos que elegimos para alejarnos de las falsas expectativas. No he cumplido nada. Préstame una tumba. Tranquilo moriré en vidas ajenas.

en tránsito

Un marzo volé a Montreal para tomar un bus a Quebec. No llegué a tiempo del aeropuerto a la estación de autobús, y el último se fue sin mí.

Viéndolo del lado amargo, no hay peor cosa que dormir en una estación o en un aeropuerto. No hay nada abierto, más que máquinas de papitas. No hay nada que te haga extrañar más la comida de tu casa que comer papitas extranjeras en la madrugada. El tiempo se detiene, y te haces más alerta viendo tantos extraños, intentando divinar sus intenciones, y es imposible conciliar el sueño aunque se pudiera dormir en esas sillas baratas pegadas con descansabrazo entre cada asiento.

El taxista que me llevó del aeropuerto a la estación estimó que menos del veinticinco por ciento de los residentes de Montreal hablan inglés, pero entre mi miserable francés y gestos, pude mendigar un cigarro de un hombre que discutía impacientemente por teléfono, lo cual después supe que es una ofensa increíble puesto que en ese entonces costaban por lo menos el cuádruple que en México.

Viéndolo del lado agridulce, la soledad y el aislamiento puede ser sumamente agradable. Desde el momento en el que te conviertes en un número al pisar un puerto, y fluyes entre los mares de extraños- las diferentes caras y gestos, solemnes y desconectados. Pasas multitudes y vidas enteras al ir del lado contrario en un escalador, y al intentar leer los ojos de diferentes tintes, no hay nada. Y se van, quedando una fresca imagen en tu cerebro de sus caras, su ropa, sus olores, para luego desvanecerse y reclicarse en tus neuronas.

Estos son los momentos donde te llega un sentimiento de emoción que a veces no se puede contener y se escapa en una estúpida sonrisa. Donde tú decides quién ser, donde puedes reinventarte, fingir que eres un cojo, o un retrasado mental. Donde por un momento nadie sabe tu nombre, y nadie sepa en qué parte del mundo estás exactamente.

"Está en tránsito", murmullan algunos en su interior, al acordarse de ti.

Me percaté de mi estúpida sonrisa, al tiempo que vi una rubia algo sucia, con Crocs y curitas en todos los dedos. Escribía en su diario, ocasionalmente viendo el reloj. Maté algo de tiempo jugando en mi laptop, al tiempo que me la veía e intentaba descifrar qué clase de persona era la viajera. Su cabello maltratado, envuelto en una cola, al igual que su calzado, me hablaron de una mujer que intentaba pasar desapercibida, pero que a la vez moría por que alguien se interesara en ella, preguntándole por qué todos sus dedos estaban heridos.

Pasé horas entretenido, viéndola como se levantaba para estirarse, escribía un poco e intentaba dormirse, sin suerte. Iba y venía al baño pero no estaba tomando agua. Yo sé que sintió mi presencia, puesto que siempre volvía a una silla lo suficientemente cerca de mi para estar en el rango de mi vista, y de reojo vi su cabeza virar hacia mi cuando compró comida chatarra de la triste máquina.

Antes del amanecer, anunciaron la llegada del autobús a Quebec. Para ese entonces llegaron otros viajeros, la mayoría en condiciones frescas, quienes se mantenían al margen de nosotros los desvalagados.

Con mi mochila, ocupé dos asientos estratégicamente, y la rubia hizo lo mismo, algunos asientos enfrente. Al llenarse el bus, un hombre gordo se sentó a su lado, pero ella se quitó, y para mi gran sorpresa, se vino a sentar conmigo.

Afortunadamente hablaba inglés y entablamos una conversación natural, casual- y curiosamente tuvimos mucha química. Ella venía viajando desde algún pueblo de British Columbia, y tenía una semana sin parar, todo para ver a su hermana quien acababa de tener su primer hija. Éramos de la misma edad, y fue algo muy cómodo para los dos encontrarnos. Hice caso omiso de sus dedos, pero sí le pregunté qué tanto escribía en su diario. Unas cosas del doctor, me dijo. Así lo dejé, y cuando ella me preguntó por mi laptop, le dije que estaba escribiendo un libro. La hice reir unas cuantas veces.

No pude dejar de pensar en lo que ella estaba escribiendo. ¿Cosas del doctor? No se veía embarazada, ¿habría abortado? ¿Tenía una enfermedad terminal, y era éste su último viaje? La forma en la cual abruptamente evadió contestarle una simple pregunta a un extraño que nunca iba a volver a ver, despertó una curiosidad incontrolable en mí.

Lamentablemente insistí mucho en leer su diario, y me dijo simplemente que no tenía por qué decirme y se quedó callada, fulminando nuestro ritmo de conversación. Me quedé viendo un tiempo por la ventana intentando ignorarla, y me quedé dormido. Unas cuántas paradas antes de la mía, ella se bajó y se despidió, dándome su email en un papelito.


Llegando a Quebec, corrí ocho metros de la estación a un taxi en medio de una tormenta de nieve, y casi muero. Tras darle direcciones, esta vez en quebrado francés, me recargué en la ventana viendo la nieve.



Perdí el papelito con su email, y no recuerdo su nombre. El libro que escribía nunca lo terminé.
Pero todo sigue en orden, como debe de ser. Porque cuando pisas un puerto eres un número, y cuando llegas a tu destino, eres otra persona. El tránsito entre ellos nomás lo conoces tú, y para el caso, jamás existió.

una noche

Una noche, tras ver fotos en Facebook de bodas y ex-novias casadas, me vi en el espejo, mi barba crecida, piel gris y arrugada, y me di cuenta que, para mi gran sorpresa, el tiempo ha estado pasando todos estos años.

Ahora las cosas las pienso no dos sino cuatro o seis veces antes de hacerlas. Cada acto tiene una consecuencia social y financiera, y atrás quedó el sentimiento de acabar con una botella, y aventarla hacia atrás con los ojos cerrados.

Me pregunto qué sigue. Acostumbro leer las noticias más que nunca. Leo cientos de artículos financieros, y a veces me averguenzo tras emocionarme cuando baja la tasa de interés de hipotecas, y entro y salgo enfermiza y obsesivamente a mi cuenta bancaria, trazando grandes planes futuros que causan sueño a cualquiera que le cuente.

Algunos de mis amigos tienen esposa, hipoteca e hijos. Poco a poco me aterra menos el prospecto de hundirme en las arenas movedizas de la carrera de ratas. Uso camisa y pantalón de vestir todos los días- ¿no estoy ya a la mitad del proceso de vender mi alma?

Días después, me despertó un horrible dolor de estómago en la madrugada. Me sostuve frente al lavabo, con unas enormes náuseas. No me pude obligar a mí mismo a vomitar, y cada convulsión vacía de mi estómago me debilitaba y mis piernas por poco y se doblan. Sentí un hilo en la lengua. Al abrir la boca tomé el hilo y jalé, pero estaba atorado con algo. Jalé más fuerte, pero el hilo continuaba hasta mi garganta, y sentí el jalón hasta los intestinos. Enrollé el hilo en un dedo, tomándolo cuidadosamente con mi otra mano, y tras unos cuantos respiros para armarme de valor, tiré con todas mis fuerzas.

Mis intestinos ardieron, y sentí como se creó un vacío en mis entrañas, una fuerte succión revolviéndome por dentro. Una viscosidad caliente subió por mi esófago y de pronto reventó sobre el espejo en una espectacular explosión. Se contrajo mi estómago, mi garganta expandiéndose enorme, y tras sentir un disparo de adrenalina y una sensación de terror, vomité un líquido denso y negro, galones de él, sobre el lavabo, mis manos y pecho. Una y otra vez expulsé litros y litros de cagada, y mis fosas nasales ardieron con el fuerte olor de azufre con aceite de motor.

Mis codos y rodillas se doblaron, y mi cuerpo se colapsó, pegándome arriba de la ceja con la esquina del lavabo y cayendo al suelo, una escandalosa herida chorreando ríos de sangre, cegándome.

Sentí que me iba a morir. Quise tomar mi teléfono y hablarle a una ambulancia, pero mi brazo permaneció inerte, mi cuerpo flácido acomodado como títere en el piso del baño.

Tras lo que me parecieron horas, pude respirar, y mi corazón bombeó sangre, finalmente llenando mi cuerpo de oxígeno puro, y me sentí libre y completo.

Recobrando mis fuerzas, me paré con mucho cuidado y me vi frente al espejo. Mi rostro estaba rasurado y limpio, mi camisa blanca planchada e impecable, una corbata azul rayada perfectamente acomodada con un nudo Windsor. Nunca me había sentido tan plenamente conforme.

Busqué en mi interior y mis problemas se habían hecho diminutos, y me causó un gran lamento el haber algún día tenido dudas de existencia. Curiosamente, mis ojos cambiaron. Mis dos esferas oculares eran casi completamente blancas, sin pupilas, salvo unas pequeñas y casi imperceptibles arterias rojizas. Sonreí de oreja a oreja y mis encías rosas y carnosas carecían de dientes.

Estallé en una estruendosa carcajadas, hasta que me dolió la nuca, y lloré de la risa, una euforia total recorriendo mi cuerpo entero.

No entendí como pude pasar tantos años queriéndolo tener todo, sin entregarme a nada. Mi libertad, soltería, y sueños risibles sin valor alguno se esfumaron, y por primera vez en mi vida, supe que todo iba a estar bien.

aceité

Serenamente me encuentro en mi trabajo ayer me tocó cerrar y hoy abrir.

Vibra mi celular ( desde que regrese de Texas , me acostumbré a poner siempre en modo vibrar él celular)

Era "G"

-buenos días flojo, ¿Por qué no has ido al gimnasio?

-¿En serio no tienes nada que hacer? Son las 6am

-a huevo estoy en el gimnasio, mira (me manda foto)

-no chingues, yo preferiría estar dormido, la neta no he tenido ánimos de ir y menos tiempo.

-¿Ni en tu día de descanso?

-mi día de descanso es sagrado, ese no se toca.

-con razón , nunca nos hemos visto ese día.

-dije que es sagrado y punto

-ok ok ok ya entendí., Pero bueno ¿Pasó por ti al rato, te invito a desayunar?

-ah que la chi... 

-ya se que no te gusta desayunar pero tenemos que hablar

-¿Tenemos? O ¿Tienes?

- tengo que hablar contigo.

-ok ok ok , 11am en el estacionamiento del trabajo

- ok paso por ti ¿Te llevo lo de siempre?

- a huevo eso no se pregunta te chai latte con leche deslagtosada.

-¿Y chispas de colores para la señorita?

- naaaa ya me vería muy niña, aparte no me gusta el chocolate.

-jajaja mamón te veo más tarde, un beso.

-👍

Llegó pasada de las 11 , odio la impuntualidad, subo a si carro, y nos dirjimos al Vips, pido enchiladas suizas y jugo, explicó textualmente, mitad naranja mitad zanahoria.

Hablamos de trivialidades y llegan las bebidas, un jugo de naranja y otro de zanahoria,

-disculpe yo no ordene éso,
-perdon
- yo ordené mitad de naranja y mitad de zanahoria.
-se lo cambió sr
-asi está bien, déjalo.


Entre intervalos tomaba mi celular y mensajeba rápidamente y deja el celular en la mesa, paso algo en el trabajo y me quedé con el pendiente, y sigo con el pendiente, jajaja irme corriendo a RH para ver qué pasó, ir corriendo a la farmacia y pedir la pomada, jefe cuesta tanto, dámelo pero ahí está mi monedero electrónico y tarjeta de colaborador, regresar a RH y tratar de calmar el dolor, jajaja pedir un diddi y que más de 6 me cancelaron jajaj

-¿Me vas hacer casó?

-si, si como das lata, ¿Que pasó?

-te había comentado con anterioridad sobre mi posible ascenso.

-si, en la fiesta no dejabas de hablar de eso y de servirme whisky como si fuera agua.

-pues me acaban de decir que el puesto como abagoda titular del despacho en Cuernavaca es mío.

-( casi me atragantó) ¿Neta ? Que chingon, me pare y la abracé, (necesitas caerme muy bien para que yo te abrace es decir yo tomé la decisión de hacerlo) odio que me toquen, más no tocar 

senti como unas lágrimas rodaban por su mejilla.

-tas bien??

-si, solo que es la primera que me abrazas

-neta?

-estas bien idiota, nunca vas a entender a las mujeres, por eso te vas a morir solo ,por culero.


-pues si, eso no lo voy a negar, solo , amargado y virgen.

-no idiota, no entiendes verdad. Cosas tan sencillas , a las mujeres nos enamoran con risas, detalles, mensajes, indirectas, besos y abrazos.

-(yo dándole un trago a mi vaso), ah si , son bien pendejo para eso y más, ufff tengo un gran repertorio.

-carajo, nunca te pondrás serio, te estoy diciendo que me estoy despiendo, y este desayuno es para despedirnos...

-que quieres que te diga, te deseo lo mejor el mejor de los éxitos, siempre eh partidario de que la gente crezca, salga adelante, y es algo que buscabas hace mucho, 

-neta???

-si "G" gracias por tu atención, tiempo, no te voy a detener y menos pedirte que te quedes ( si lo hice con otras personas) 

-gracias por respetar mi espacio, mi trabajo y apoyarme.

-todo saldrá y luchaste mucho tiempo por esto que está pasando, ánimo todo saldrá bien y te deseó el mejor de los éxitos

La plática continuó de otras cosas, pero siempre que vibraba el celular veía el celular.

- es ella verdad???

-eh???

-hazte pendejo

-siempre, ese es mi don

-mmmm

Pague la cuenta y me llevo al trabajo....nos despedimos sabiendo que por un tiempo no nos volveríamos a ver.

La vida es así, sigo sin entender cómo coños la gente llega a mí vida, es más no entiendo por qué se toman el tiempo de conocerme y después irse como si nada.

Lo he dicho la gente llega a mí vida hace un desfile y se va . Y está bien

Yo también he sido un desfile en mucha gente y me he ido sin recoger mi desmadre.








día del padre

Hoy es el día del padre, 

A pesar de haber tenido un día muy malo, dónde quería mandar todo al carajo, me llegó un mensaje que no esperaba y me hizo el día más ameno, gracias de verdad se me salieron un par de lágrimas cuando lo ví.
Mi príncipe hermoso, mi hijo chulo 😍😍😍
Hoy le mandé un libro de dinos y crayolas ah y sus donas personalizadas.

Disculpa "D" si subí la foto de nuestro hijo, si decides que la borre me dices por favor. Gracias y perdón.

Mi estado de ánimo estos días ha estado decaído, pienso mucho, imagino más , son muchas cosas y ha vuelto el insomnio cosa no muy buena pero bueno, tengo que poner mi mejor cara al mundo, mi mundo es aparté y ahí puedo ser yo.

llamada

Hace un par de días, me llaman por Whatsapp, desconozco el número y como buen samaritano conteste.

-¿Que onda Drago? ¿Cómo estás?

-(pinche voz y acento de Chihuahua), ¿Quien carajos me habla a esta hora?

-relajate cabron o empiezo a decir la tabla del 8

-naaaa no empieces chingao.

-estas ocupado?
-no, voy saliendo del trabajo, ¿Que hay?
- necesito hablar contigo
- y ahora que carajos hiciste "E"
-nada, he leído tu blog últimamente, bueno también mi mamá y estamos preocupados por tí
- ¿Por mi? Ah chinga y que hace tu mamá leyendo mi blog, espero no le hayas enseñado lo que escribí de nosotros
-este nooo cómo crees
- hija de la ...... Por qué haces eso.
- algún día se iba a enterar jajaja se la pasó risa y risa con tus escritos
-lo bueno es que nunca la conocí, jajaja 
-al grano angel necesito que me digas que está pasando, quiero saber todo lo que ha pasado el último año.
-pues esto irá para largo, tienes algo para tomar a la mano.
-no idiota, estoy embarazada
-pues para que vaya agarrando caño jajaja
-noooo imbécil

Hablé de todo y con detalles, hubo risas, silencios incómodos, lágrimas muchas lágrimas, pero siempre tenía una pendejada que decir que me hacía reír.

Nunca me cuestionó, no había preguntas incómodas, me sincere, le dije que es lo que me duele, me lastima, lo que quiero, lo que amó, mis sueños, mis anhelos, mis derrotas, mis victorias, todo le dije , con ella nunca hubo secretos y mentiras, estás o no estás al 100% pinche frase


No hubo consejos, ni palabras de aliento, ni me dijo que todo estará bien.

Simplemente me escucho.

Duramos un poco más de 4 Horas hablando, y creó que dije todo lo que tenía que hacer.

-drago te voy a mandar algo que se que te hará muy bien, solo deja que me lo entreguen y lo envío a tu casa.

-¿Que es? Dime
-no, es sorpresa
-naaaa dime dime dime dime
-que no chingao pinche desesperado
-chales dime por favor
-que no cabron

Por cierto me invitó a su boda, si se va a casar otra vez, y yo naaaaa que hueva ir a Texas para perder 3 días por allá , gastar en vuelos y hospedaje naaaa que hueva 

Tengo pensado ya en que le voy a poner en la madre a mi fondo de ahorro y bono 😂😂😂😂😂