Casi...

Duele no poder escribir absolutamente nada, porque todas las palabras que ibas a escupir son horriblemente dolorosas y verdaderas.

Porque las verdades queman, porque tú quemas.
Abrasas, aunque no te acuerdes de mí, aunque yo casi ya no me acuerde de ti.
Ese casi es lo que nos mata a algunos, sí, sigues apareciendo por mi cabeza.
Como una pequeña tormenta de verano, rápida, fugaz, y tan jodidamente fría que duele.
Ese casi, yo pienso: ¿tú me has olvidado, o casi?
Ojalá que sea un casi, aunque sea pequeñito, absurdo.
Aunque sólo te acuerdes de mí a veces, un poquito, por alguna cosa en especial, una tontería.
Espero que sea un casi porque a veces mi casi se me hace un mucho.


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