solo un dia mas

Enterrado en un cráneo de basura
al lado de una triste amargura
se encuentra una humilde armadura
vestigios de una antigua aventura.

El aliento de la noche me asegura,
en un cielo sumergido en hermosura
y en el fondo una eterna partitura,
que la muerte con recuerdos no se cura.

El flagelo de la suerte no perdura,
la conciencia borra toda desventura,
corta todo lo maligno y murmura:
la memoria es la peor de las torturas.

De imposibles sensaciones la estructura,
de un alma en pena la caricatura,
de un antiguo hidalgo la cabalgadura
y de escuálido fantasma la figura.

Cordura o locura, decisiones prematuras.

Ternura y dulzura, que nada bueno auguran.

de versos pendejos

Tan bonita como una rosa,
que no es bonita sino hermosa,
más que hermosa eres bella,
tan brillante como una estrella...
y eres así como la luna
que como tú sólo hay una.


Las flores amarillas.

Hoy me encuentro inmerso entre mis poemas. Enredado en mi inspiración. Traspasando sentimientos. Inundado de confusión.

El amor puede ser un juego, pero yo no lo quiero jugar. Para mí es un instinto, que a pesar de razonarlo, siempre será involuntario e incomprensible para mí, como un reflejo. La inspiración es un sentimiento, no es una persona. Es el sentimiento provocado por la persona que inspira, la persona que te hace sentir. Las palabras materializan el sentimiento (por más complicado que esto pueda ser) no la persona. La palabra es una emoción entintada y plasmada, extirpada con el fin de aligerar la carga del interior.

No sé si es el corazón el órgano responsable del amor y sus efectos. Pero una vez sentí un fuerte dolor en el pecho, cuando pensé que ya no te iba a volver a ver. No sé si alguien pudiera realmente volverse loco a causa del amor. Pero una vez ví tu cara en todas las cosas y te confundí con todas las personas y relacioné todo lo que escuché contigo y pensé que nunca más podría ser capaz de pensar en otra cosa que no fueras tú.

Hoy no sé si dedicarle un poema. Aquél que escribí cuando lo que siento ahora lo sentía por otra persona. Pero si la inspiración no es la musa sino el sentimiento que provoca, el poema es del sentimiento y no de la musa en sí. Por eso no es que dudo, sino por el hecho de jugar mis emociones bien. Hay cosas que no podrán ser como yo las idealizo. Una de ellas es que el camino del amor no es una carretera amplia y recta, sino un pasaje lleno de veredas escondidas en medio de un frondoso bosque nocturno. Y, al parecer, eso es algo que tendré que aceptar.


DE NOCHE...

De noche los sentimientos vuelan.
Las emociones se aligeran y flotan las palabras del amor.
De noche la luna llega
y hace que suba, como la marea, la voz del corazón.
De noche te ves más bella, es cuando tus ojos más brillan.
De noche no existe más luz que tu mirada eclipsando la mía.
Los besos a oscuras saben más dulce
y las caricias a ciegas se mueven siempre más suave.
Las flores a media luz se entregan
y la luz que descubre las pasiones es de las estrellas.
De noche encontrarte quisiera
y darte un abrazo que dure la noche entera.

TE MIRO A LOS OJOS

Te miro a los ojos
Y me pregunto de qué color serán tus sueños
Si son rojos o amarillos,
O azules como los míos.
Te miro a los ojos
Y me pregunto hasta donde llegará esto
Si es locura lo que siento
O me siento loco dentro de ello…
Dime, dime si está mal lo que hago.


Otro día en el mundo

La calle estaba llena de corazones asfixiados.
Iban andando con cara de póquer, y pupilas dilatadas. El cielo era gris, ellos andaban deprisa, sin mirarse a los ojos. Se chocaban unos con otros y a ninguno parecía importarle la presencia de los demás. Era una escena tan fría que daban ganas de vomitar.
Sobretodo cuando se dio cuenta de que era uno de ellos.

Volverse mentira

Es el suave murmullo que se oye cuando duerme, la primera mirada cuando se despierta o la infinidad de sonrisas que me regala. Sus tacones de aguja haciendo sus piernas infinitas o su manía de quitárselos, para poner los pies en el suelo antes de echar a volar. Serán sus pies descalzos que recorren la ciudad llena de luces, o las estrellas alhambrandola al pasar. Serán los dibujos que crean sus suspiros y decoran las calles de esta ciudad, que qué triste se queda si se va. Será ella, que sin ir al sur es incapaz de ver el norte. Seré yo, que sin ella soy incapaz de sostenerme.


Será que me he vuelto mentira, y se me ha olvidado sentir, me he olvidado de ella. Y en el Paseo de los Tristes llora más gente que nunca. Y las guitarras de San Nicolás se oyen más fuerte, y otra vez la cabeza llena de pájaros.


En otros labios

Tal vez es la capacidad que tienes de desarmarme, de dejarme sin nada, quitármelo todo. Será eso lo que me hace tener miedo. Miedo a tenerte, miedo a no hacerlo. Es por eso que nos marcamos una línea, un límite que sobrepasamos a menudo de unas maneras y que ni siquiera somos capaces de avistar de otras. Un  límite que finalmente consigue que sigamos nuestro camino por separado, buscándonos, sin más remedio, en otros labios.

Cuando consigues volar

Buscas tres respuestas cuando solo existe una. Buscas justificar cada paso que das. Lloras cuando algo carece de explicación, ríes cuando crees entenderlo todo. Eres un ser insensible, no tienes corazón. ¿Crees que los sentimientos tienen explicación? ¿Te crees capaz de responder ante todos tus actos? Mientes, sabes que te mientes.
Porque a veces te lanzas sin pensártelo. Impulsos, locura. ¿Y qué sería de este mundo sin locos? ¿Y qué sería de ti sin locura?
Muchas veces el saltar sin medir la altura te permite volar, entonces en ese momento puedes reír o llorar porque todos, absolutamente todos estamos locos, locos de atar.


Donde quedarse a vivir

- No puedo.
- ¿Quieres conseguirlo?
- Por supuesto.
- ¿Entonces?
- No puedo...es imposible.
-¿Imposible? No sabía que existiera tal cosa...
   Escucha.Te diré algo.
En esta vida siempre vas a encontrar obstáculos.Pequeños o grandes.A veces tan grandes que no te dejarán ver lo que hay detrás.¿Y sabes? Lo mejor es aquello que no puedes ver,pero que está ahí,esperando que lo descubras. Lo único que tienes que hacer es apartar esos obstáculos de tu camino.Abre muy bien los ojos,y el corazón.Es como escalar una montaña.Sube,no te rindas.Sabes que te cansarás pero también que siempre podrás encontrar pequeñas cosas por el camino que te darán fuerzas para seguir escalando.Y lo mejor de todo,sabes que llegarás a donde tú quieras llegar.LLegarás a la cima.Muy alto.Y cuando mires hacia atrás te sentirás capaz de absolutamente todo.Habrás conseguido tu (im)posible. Darás una lección a todas aquellas personas que te creían incapaz.
Recuerda.Elige el camino que te diga el corazón,no escuches a nadie,elige el que tú quieras.Da igual si es largo,dificil o si tiene curvas.Es el tuyo y es lo único que importa.Camínalo con cuidado,disfruta de las pequeñas cosas,caete,levántate.Alcanza tu destino y demuéstrale al mundo que nada es imposible.
Vamos,no pierdas más tiempo diciendo que eres incapaz. Todo depende de lo que creas en tí. No dejes pasar tu vida creyendo que hay imposibles.
¿Entendido?


Reflexión

Otro día se va. Seguimos viviendo. Seguimos guardando momentos y emociones. Seguimos llorando y riendo. Seguimos soñando, seguimos luchando, seguimos luchando por nuestros sueños. Y que nunca se nos olvide que seguimos; seguimos, aquí y ahora. Y muchos otros no pueden.

Hace poco una persona muy importante me dijo que valorase primero lo que tenía y ya, luego, llorase mis penas. 

Pero, ojo, valorar no es conformarse. Porque por los sueños e ideales siempre hay que luchar. Pero hay regalos (personas) que tenemos a nuestro lado cada día. Intentemos no darnos cuenta de lo que significan cuando ya no estén.

Buenas noches.


Todo el mundo cree tener la razón.

Todo el mundo cree tener la razón.
Todo el mundo cree saber vivir.
¿Y yo?
Yo sólo me encuentro si tú me besas
Y, entonces, yo también creo que sé vivir.

¿Qué haría yo sin ti?
Cada vez que me salvas suena la misma pregunta en mi cabeza.
Y te atreves a venir diciendo que no eres especial.
Como tú no hay nadie, amor.


Hablemos.

De toda la luz que guardo desde ti.
De los buenos días, las buenas tardes y las buenas noches.
De esa manera de huir. Huir y encontrarnos. Lejos de todo, y de todos.
De los besos que cierran ojos. 
Y bendita tu mirada.
Del mar, y el inmenso cielo azul. De tu brisa.
Pasado, presente y futuro. 
Ay, cierto es, que el pasado ya no es. 
Y que no hay más futuro que el presente. 
Y qué cabrones los que mandan.
Y qué bonito tú cuando te enfadas.
De repente ya hace frío.
Y otra vez te echo de menos.
Pero, no puedo ser más feliz. 
Qué raros son los que no creen en la felicidad. 
O en el amor.
Qué tristes.
Pero qué bonito tú. 
Y todo lo que llevo dentro y no soy capaz de escribir.
SI quieres hablamos en silencio todo lo que no sabemos decir.
Pero no te vayas, nunca.
Y digo nunca. 
Y a la mierda eso de “nunca digas nunca”.


Últimamente

Últimamente mi cabeza y mi corazón no se pueden ni ver. 
El corazón me golpea el pecho.
Mi cabeza parece que va a estallar.
Uno grita que aguante, la otra que abandone.


Quiero ser capaz de disfrutar lo que tengo.
Y saber esperar.
O mejor, dejar de esperar.
No esperar nada de nadie.

Que no haya decepciones, sólo sorpresas.


¿donde estabas?


- ¿Te puedo hacer una pregunta? 
- Claro, dispara. 
- ¿Dónde has estado todo este tiempo?
- ¿A qué te refieres? Si nos acabamos de conocer...
- Por eso, dónde te has metido hasta ahora. Llevo toda mi vida esperándote y no aparecías...
- Solo he estado esperando el momento oportuno para que te enamorases de mí.
- Podrías haber venido antes, de todas formas.
- Recuerda, querida, lo bueno se hace esperar...


La montaña rusa



La vida es una montaña rusa. Y a veces da miedo, pero al final, te lo acabas pasando bien y quieres repetir. Pero la vida no es un montaña rusa. No tienes una segunda oportunidad, así que yo te pregunto a ti, querido amigo, ¿qué quieres hacer? ¿Montarte en la montaña rusa de la vida o ver como la gente se monta?

A veces la vida es dura, pero solo es una etapa más, no el final del camino. Sé fuerte y, sino encuentras la fuerza que necesitas, tranquilo, alguien te hará recuperarla. Alguien te hará volver a creer en ti mismo. 

He cerrado los ojos tan solo un instante. Es como si hayan pasado siglos. Todo ha cambiado. Nada sigue igual. Yo tampoco. 
Soy como un vagabundo sin rumbo. Ya no sé distinguir entre Norte y Sur, porque tú eras mi brújula y ahora que te has ido no sé a donde ir... ¿Alguien tiene por ahí un mapa de la vida que me pueda prestar?

¿Soy tu todo o tu nada?

Algunos pueden decir que soy ingenuo, inocente, tonto... Otros que solo tengo pájaros en la cabeza. Pueden que tengan razón. Y esos pájaros quieren salir, pero tienen miedo. Miedo porque son ideas, pensamientos, sentimientos... que quieren salir pero temen que alguien los destroce y los convierta en fragmentos de lo que fueron. Porque eso es lo que hace la gente. DestrozarlosYo solo tengo pájaros en la cabeza y la gente es como los gatos que esperan el momento oportuno para atacar.

Nuestro amor fue como una estrella fugaz. Breve. Intenso. Luminoso. Cegador. Arrollador. Hermoso.  De esas cosas que dejan huella y que se tardan en olvidar. Porque fuimos una estrella fugaz en el firmamento y ahora ya no queda nada. Solo el recuerdo de aquello que una vez estuvo allí...

Si alguien me pregunta qué es lo que quiero. Tu nombre sale de mis labios. Si me preguntan qué sueños por las noches. Contigo respondo. Si me dicen dónde quiero estar. Tus brazos. Porque, para mí, tú eres todo. Y eso me asusta. Me asusta hasta llegar a pensar si eres real, si de verdad estás conmigo... Porque para mí, tú eres el sol y yo soy un planeta que orbita a tu alrededor. Y eso me hace preguntarme, ¿qué soy yo para ti? ¿Soy el aire que te hace respirar o una simple ráfaga de viento que te revuelve el pelo? ¿Soy tu todo o tu nada?

NADA ES IGUAL...

Me remitiré a esta frase que he usado para encabezar esta entrada. He estado reprimiendo mis ganas de escribir como he hecho siempre para que la gente no se diera por aludida en según qué ocasiones y ahorrarme problemas. Pero francamente, como se puede ver al final de mi blog, escribo lo que me sale igual que mi corazón late. Así es. Se acabó la censura y el pensar antes de darle a publicar. Esto es mi vida. Y voy a luchar por lo que quiero. 

Quizás he cambiado en los últimos meses, mi blog también ha cambiado. Nació como una vía de escape, para poder gritar lo mucho que echaba de menos a alguien a quien quise mucho, quizás demasiado. Se puede ver la evolución, antes mis entradas tenían un tinte muy melancólico. En algunas ocasiones lo siguen teniendo, la melancolía forma en cierto modo parte de mí. Ahora no sé qué es mi blog ni cuál es su verdadera finalidad. Sigue siendo una vía de escape, pero ya no sé de qué huyo. Pero es algo más. Es mi modo de expresarme, de tratar de alcanzar mi sueño...


¿lo sabes?

- No habrá vuelta atrás, ¿lo sabes?
- Claro que lo sé, ¿hay acaso algo en esta vida que pueda volver a ser como antes?
- ¿La plastilina?
- Muy hábil, querido, pero no, ni siquiera la plastilina volverá ser exactamente como era antes...

- Quiero que alguien me quité esta estúpida venda de los ojos...
- Sabes que dolerá, ¿verdad?
- Lo sé.
- ¿Quieres anestesia?
Jamás. 

hoy

Hoy, más que nunca te llamaría. En casa nada va bien. Pegaría un portazo y sin soltar la mano de la manija arrancaría a correr, lanzando lejos la puerta, las llaves, el todo. Iría lejos, puede que contigo. Entonces te explicaría qué ha pasado, no me darías tu opinión, nunca dabas tu opinión, pero me harías reír, siempre me hacías reír. Me hablarías de otra cosa, de algo aburrido y cotidiano, y perdidos en el diálogo color tierra rutina, se me pasaría el enfado.
Pero no voy a llamarte, no debo hacerlo. Me vas dejando sin hierbas el camino, sin dejar espacio a la duda, sin albergar esperanza. No sabes que sé qué piensas, lo leo en tus ojos, las pocas veces que nos leemos las miradas. Y por eso no te llamo, ni te llamaré. Al final tendrás razón, no es necesario hablar o decirnos, mi imaginación llega más lejos de lo que tú jamás llegarás a explicar. La verdad danza conmigo cuando cada noche cuelgo del techo una luna de nácar.
¿Es esto ser fuerte? Quería estar solo, ahora estoy solo, soledad de kleenex húmedos y almohada.

Quería volar, abriste nuestra jaula, y ahora tengo pánico a abrasarme con la luz del sol.


¿Mañana?

I
Temía que llegara el momento; los pájaros bailaban en tu ventana, tan bonitos bailaban en el cielo rosa, pálido, que se apagaba. Y se ha apagado. Tu ventana ha traído la noche, y los pájaros se han ido. Han desaparecido y no me han ofrecido ni una estrella que me velara. No he tenido más remedio que volver a nuestro mundo, ese del que trato de huir siempre que te tengo cerca. Temía que llegara el momento.

II
Y ahí estábamos, la noche otoñal, fría, seca, nosotros y nuestro mundo, o lo que queda de élla. Me ha dado náuseas mirar ahí, cuando me has abierto los ojos, zarandeándome con violencia me has obligado a MIRAR. Y he mirado. Nuestro mundo está sucio, tan aprisa nos marchamos que no recogiste tu basura, y yo me olvidé de la mía. Está sembrado de plantas venenosas, que intentan comernos los pies cuando uno de los dos se acerca, y las tres flores que quedan ya mueren con el frío otoñal. Nuestro mundo, otrora bello, cuidado y tan fuerte, se rompe y chirría débil, enfermo, quejumbroso. Tengo los dedos azules de haber palpado su tierra helada, sus rocas quebradas cortan el alma y está lleno de cuevas que acogen dudas y mentiras. Los ríos contaminados de fracasos lamen el orgullo y nos empapan de palabras huecas.

III
Y yo, que hice mi maleta sin pensar, creí que te harías cargo de élla hasta mi vuelta, como quien se va felizmente de vacaciones. Que regarías las macetas y arrancarías las malas hierbas. Que llorarías de vez en cuando en el río lágrimas de paz, y que te tumbarías a mirar la luna por las noches sobre la manta de lana que dejé y que todavía debe de oler a mi. Fui tan ignorante que no supe darme cuenta de que al irme me llevaba medio mundo; me llevé los colores, un trozo de luna y otro de sol, me llevé también la mitad de todas las conversaciones que teníamos, y la mitad exacta de la risa que compartíamos. Qué estúpido. Tampoco pensé que no era nada dejarte una manta y un abrazo de despedida cuando me llevaba conmigo todo el calor de nuestro mundo. ¿Y qué sentido tenía para ti quedarte en nuestro mundo a esperarme, cuando "nuestro" pasó a significar "tuyo" y "mío"?

IV
Tal vez fue el puro egoísmo lo que me hizo pensar que ibas a quedarte, no lo sé. Es tarde para plantearme nada. Es tarde para analizar quién pisó la primera flor o quién empujó a quién. En realidad empieza a no importarme lo más mínimo. Perdí el equilibrio. Yo, culpable: Palabras, palabras, palabras.
Asombrosamente, sigue habiendo caminos más o menos transitables, que van de tu alma a la mía. Anudan nuestros cerebros y nos encogen los vientres, distraen a nuestros pies y nos rozan las manos. Están ahí. Llenos de zarzas, cadáveres y frustraciones. Pero están, milagrosamente.
He vuelto con mi maleta, o lo que queda de ella. Tengo los pies en uno de esos caminos, tengo los pies dispuestos, pero cansados. Vuelvo con las lágrimas contadas en una cajita de mármol. Vuelvo, pero no sé bien a qué, ni por qué, ni qué camino tomaré.

V
Por tu parte, has regresado al frío polar, y has hecho de tu mundo un montón de muros, dudas, ladridos y ladrillos. No soy bienvenido en la comodidad de tu plástica indiferencia. Sería más fácil para ambos obligarme a salir de este camino que me aterra y que me altera, que me arrastra a tu cerebro de nudos. Te queda muy poco para sacarme del camino, pues no te conté un secreto: no sabes que en la maleta que sujeto con mis torpes manos no tengo más que unas gafas sin cristales, una promesa que se rompió cien veces, y una camisa vieja que jamás podría enamorarte.
Debería salir corriendo.
Tal vez, debería.
Pero no será hoy.

VI
¿Mañana?

Una canción...

¿Cómo es posible que después de tanto tiempo una maldita canción me haya traído tu recuerdo? Con tan solo un par de acordes he podido rememorar ese pelo alborotado, tu sonrisa torcida, ese olor tan tuyo, una mezcla entre perfume CK ONE y feminidad...Y yo me pregunto (como tantas veces he hecho ya), si seré capaz de olvidarte algún día.


Extraño

Extrañar es un acto puramente egoista.

Uno extraña las cosas que lo hacen sentir bien, las cosas que lo llenan de alguna manera, cuando parece que extrañamos algo que ironicamente no parece agradarnos mucho, es por que, lo sepamos o no, llena algun vacio o cubre algun tipo de necesidad.

Extrañar es algo maniqueista; o se extraña o no se extraña, no existe tal cosa como "extraño mucho esto, aquello no tanto", asi es el extrañar de absoluto y terminante.

Como dije, el extrañar es un acto egoista, por lo tanto no deberia extrañar a nadie que yo siendolo tanto, extrañe muchas cosas.

Puedo extrañar una risa, una muletilla, la desconcertante sensacion de que en determinado momento no necesito nada mas de lo que tengo, la seguridad de poder ser uno mismo sin tan siquiera pensarlo, incluso puedo extrañar algunas pendejadas, y se, que siendo como soy, probablemente de tenerlas todos los dias me hartaria de ellas en un mes, pero no siendo asi, me permito extrañar.

Puedo ser tan absurdamente egoista que hasta puedo extrañar que apaguen la luz.

BRUMA


Varias docenas de manos lo alzaban por sobre sus cabezas, moviendolo de un lado a otro, librandolo de caer. El solo veía la bruma gris a su alrededor y bajo él, solo siluetas y rostros fantasmales. Tambien oía sus voces, pero no entendía lo que decían. Aunque de alguna forma sabia que ya lo había oído antes, no intento hacer nada mas.
Cuando lo depositaron en el suelo, se dieron la vuelta y sin más, se fueron. Mas de una de las siluetas titubeo un par de segundos, como queriendo encontrar las palabras que sabían no existían. Que no hacían falta. Que no importaban.
El se quedo mirando sin ver, sabiendo que no podía esperar mas que eso.
Alguien se acerco por detrás, sin ruido, pero el supo quien era.
—¿Contento?
—¿Porque habría de estarlo? —contesto sin ironía—. Una cosa es que yo lo haya provocado y otra que este orgulloso de ello.
—Tanto esfuerzo tiene que tener por lo menos una razón oculta —dijo la voz a sus espaldas.
—No una que tú pudieras entender —respondio con un suspiro.
—Vamos, no me subestimes. Sabes bien que unas palabras tuyas hubieran cambiado todo.
—Lo se, es por eso que me cuido muy bien de no decirlas. ¿Tienes una idea de lo que provocaría? No, no la tienes. Seria como tirar la primer ficha de uno de esos enormes dominós. ¿Como sabría yo que era la ficha correcta? La sola incertidumbre no me permitiría disfrutar la caída. Seria comprometerme a algo de lo que ni siquiera yo estoy seguro que necesito.
—Si sigues por ese camino, jamás estarás seguro de lo que necesitas. Siempre dudaras. Siempre esperaras la siguiente oportunidad. ¿Cuantas has dejado pasar? ¿Cuantas veces te has hecho a un lado dejando que sea alguien más el que se encargue de lo que dejaste inconcluso? Y lo peor de todo es que sabes tan bien como yo que ese que llega a terminar lo que comenzaste no esta a la altura.
—Nadie estará jamás a la altura, porque mi sima no es su cima.
—Deja esos juegos de palabras para alguien a quien le interesen —interrumpió la voz con un bufido— Bien, ¿Y que sigue ahora?


El se quedo mirando hacia el frente, después bajo la vista y se dio la vuelta. Busco a tientas un cigarrillo en su bolsillo. Saco uno y lo encendió lentamente. Aspiro una bocanada y dejo escapar dos pequeños arroyos humeantes por la nariz.


—¿Que sigue? No lo se. Supongo que lo mismo de siempre, me sentare a observar el espectáculo. Dudo mucho que esta vez varíe mucho. Si algo he aprendido, es que, por muy original que sea el comienzo, hacia el final siempre es lo mismo —respondió con un dejo de hastío.
—Y aun sabiéndolo, no haces nada por evitárselos —dijo la voz señalando a las siluetas.
—¿Y es acaso mi obligación? Podría defenderme diciendo que al permitirlo dejo, por un lado, que aprendan su lección, y por otro, que me desquito injustamente por algo que yo provoque. Porque diga lo que diga, en el fondo tengo que reconocer que yo las orille a hacerlo.
—Y disfrutas ver como se hunden en su propia ilusión. ¿Acaso te vengas por que te abandonan de pronto? ¿Te sientes reemplazado? ¿Que ya no te necesitan a ti ni a tus actitudes psicoticas? No tienes derecho, lo sabes. Por más que hayas estado ahí, y por mucho que también estés después para decirles “Se los dije” no te da el derecho a reprocharles nada.
—Lo se, lo se muy bien. Y no es rencor ni mucho menos. Digamos que es un encogimiento interior de hombros, como aceptando que si bien eso no es lo mío, tampoco soy indiferente a la imagen mental que me deja. Como si viera a la gente divertirse en una montaña rusa, a la que me se incapaz de subir.
—No acabo de comprender como es que permites que algo así suceda frente a ti. No quiero imaginar cuantas personas andan buscando lo que tú dejas escapar entre los dedos.
—Para eso tendríamos que partir de la suposición de que esas personas estan buscando lo mismo que yo. Lo cual, a todas luces, es imposible.
—Algún día dejaran de sostenerte y ese día tu caída será definitiva.
—Lo se. —respondió con una mueca.

Dio una última bocanada al cigarrillo y lo tiro al suelo pisoteándolo después. Avanzo hacia el grupo de sombras que se alejaba y que comenzaba a perderse entre la bruma gris que lo cubría todo. Cuando llego a ellas, no dijo nada, solo se quedo ahí, parado a unos cuantos pasos.
Se miraron entre si, sin saber que decir. Una de las formas se adelanto, lo miro a los ojos y dijo:


—Siento que haya tenido que ser así, pero tú nunca nos dijiste que... —se detuvo a media frase, sin saber como seguir.


El solo sonrió y no dijo nada. Saco otro cigarrillo del paquete de su bolsillo y cuando empezaba a encenderlo, la bruma se hizo mas densa. Ellas lo miraron una vez mas y de pronto empezaron a difuminarse. El se alarmo por un segundo, pero después supo que así tenían que ser las cosas. El mismo comenzaba a diluirse en la bruma, sintiendo como el peso desaparecía de él. Se sintió cada vez mas tenue hasta que, en una última y silenciosa exhalación, se esfumo.


Leonardo abrió los ojos. Afuera, la noche cubría con su manto estrellado el paisaje que se colaba por la ventana. Se incorporo en la cama sobre uno de sus codos. Miro el reloj luminoso de la mesita de noche, que marcaba las 4:28.
El mismo sueño, una y otra vez. A veces los rostros y las siluetas variaban, A veces la voz a sus espaldas era mas gruesa o mas femenina, pero siempre eran los mismos diálogos. Y siempre, Leonardo sabia que era un sueño.
Se incorporo y camino hacia la ventana. Apoyo sus manos en la base del marco, pegando la frente al cristal húmedo y helado. Miro hacia su cama, desarreglada y fria, que solo mostraba las huellas de un cuerpo. Sonrió amargamente.
Miro de nuevo hacia la ventana, hacia la noche que se extendia frente a él. Exhalo lentamente hacia ella. En el cristal se formo una pequeña mancha opaca, gris, que crecía lentamente.